Todo empezó con el gol de Iniesta
Todo empezó con el gol de Iniesta. Con ese disparo cruzado del de Fuentealbilla que, de manera inmisericorde batió la meta holandesa para, apenas cuatro minutos más tarde, y por primera vez en su historia, convertir a la selección nacional española en Campeona del Mundo.
Cuando digo «todo» estoy hablando de fútbol, naturalmente, y pensando en la década y media transcurrida desde aquel 11 de julio de 2010, en la que una España habituada a sufrir y a perder empezó disfrutar de la experiencia de convencer y ganar. Porque, no lo olvidemos, mientras que para los más jóvenes, ver a nuestros capitanes recogiendo un trofeo se ha convertido en algo habitual, para quienes ya peinamos canas la selección española fue siempre la representación misma de la furia, sí, pero también de la derrota; y nuestros recuerdos de juventud más indelebles los de la eliminación ante Yugoslavia en la clasificatoria del Mundial del 74; el del fallo de Cardeñosa en el 78, el del empate con Honduras en el Luis Casanova, o el del codazo de Tassoti en el 94, —en fin: el de «la maldición de cuartos de final»—.
Cuando digo «todo» estoy hablando de fútbol, naturalmente, pero de mucho más que de fútbol. Porque al tiempo que en Johannesburgo asistíamos al espectáculo inédito de un Vicente del Bosque elevando el trofeo de oro y malaquita que nos acreditaba como campeones del mundo, en........
