Jiménez
Voy a abrirles mi corazón y compartir con ustedes el trauma de mi infancia, por qué no soy futbolero. No fue por falta de afición original, ni por un trágico accidente en la cancha: fue por Jiménez. No recuerdo el nombre de pila; nunca nos llamábamos por el nombre de pila en el colegio.
El fútbol no era una actividad divertida en el recreo; era LO divertido. Incluso alguien tan torpe como yo, que tiro a puerta a la portada de la Catedral de Burgos a dos metros y fallo, disfrutaba enormemente dándole patadas al balón. No sé qué tiene esa esfera de cuero inflada que hasta el niño más pequeño sabe que su razón de ser es recibir patadas certeras.
Recuerdo pasarlo en grande y recibir con deportiva indiferencia las acerbas........
