En defensa de la discriminación
Occidente se va a los perros porque hemos dejado de discriminar, porque hemos convertido la discriminación en uno de los pecados capitales de nuestro tiempo. Por eso urge que empecemos a discriminar como locos.
Discrimine mucho, a conciencia y sin remordimientos. Enseñe a sus hijos a discriminar desde pequeños. Exija que discriminen sus profesores, sus médicos, sus jueces y sus gobernantes. Desconfíe de quien presume de no discriminar: acaba de confesarle que ha renunciado a una de las facultades elementales de la inteligencia.
Necesitamos urgentemente........
