El viaje
La vida es breve: no voy a perder tres horas en comprobar si la Odisea de Nolan es tan woke como la han descrito tantos críticos aficionados en redes sociales.
A lo que entiendo, y dejando a un lado las inverosímiles decisiones de reparto, el principal pecado de la versión de Nolan es que no se molesta en absoluto en intentar comprender la visión del mundo que transmite Homero y se limita a hacer del Mediterráneo Oriental de finales de la Edad de Bronce un trasunto de Los Ángeles en el siglo XXI, pero con disfraces y sin tecnología.
Es el camino fácil, y no sólo porque el cineasta aspire a acaparar Oscars y sepa que para hacerlo tiene que arrastrarse bajo las horcas caudinas del progresismo enloquecido de Hollywood. Es, sospecho, que la arrogancia cronológica, la absurda creencia de que la nuestra es la época definitiva y no un punto más en el fractal de la Historia, está completamente asentada en nuestro inconsciente colectivo. Nuestra era es........
