Alzad la mirada, pero con moderación
De los viajes papales en general, el contenido puede complacerme más o menos; lo que no me acaba de convencer es el concepto mismo del asunto, la convención ya aceptada de que el Santo Padre deba de ser una especie de nómada sacro, medio pontificado de acá para allá.
Es un concepto muy moderno. Durante siglos los Papas no han dado un paso fuera de los Muros Aurelianos sin que la Iglesia parezca haberse resentido gravemente de su negativa a la ubicuidad. Siempre me ha parecido que, a la larga, estos viajes acaban produciendo agravios comparativos en los países ninguneados: ¿Cómo, que el Santo Padre visita Borduria e ignora a Sildavia? Y ya la tenemos liada.
Por lo demás, la organización misma de estas visitas parece deformar la visión correcta que se ha tenido tradicionalmente del Sumo Pontífice para convertirlo en un trasunto de estrella de rock,........
