La penúltima invasión de dos monstruos
Irán es hoy la siguiente víctima de la barbarie sin freno que azota nuestro mundo dirigido por un delincuente occidental y otro oriental. El primero, juzgado como asaltador de la democracia de su país, y en los “papeles de Epstein” como violador de niñas, pero ahora sin posibilidad de ser juzgado, porque ya se ha encargado de depurar jueces honrados que pudieran hacerlo. Ya saben de quien hablo.
En cuanto al delincuente oriental, ¿quién no conoce su larga historia criminal en esa Palestina ensangrentada por sus tropas? ¿quién ignora su condena por la Corte Penal Internacional que decretó orden mundial de busca y captura? También saben de quién se trata, pero ahí les tenemos dirigiendo dos países atómicos y añadiendo crímenes a sus almas demoníacas.
El penúltimo, el bombardeo salvaje a Irán donde ya han sido asesinadas al menos 148 niñas y sus profesoras de un colegio mientras continúa el inacabable genocidio al pueblo palestino, a lo que habría que añadir hoy los ataques a Líbano por parte de Israel y sus continuos bombardeos a la población yemení.
Todo esto sería más que suficiente para que cualquier persona con el alma en activo abominara de esta barbarie criminal y actuara contra ella en la medida de sus posibilidades, pero como eso no ocurre, o al menos no todavía, porque actúan los bárbaros de este mundo controlado por fascistas, banqueros, burócratas grises, clérigos de fortuna que hacen misas y habitan catedrales y palacios, los fondos de inversión y la industria militar. Todos forman un gran equipo. También aquí los semejantes se atraen, y las grandes cadenas de TV, diarios físicos y digitales, políticos en Parlamentos, juzgados, redes sociales y centros de enseñanza de alto nivel, controlados por aquellos, ponen muchos palos en las ruedas de la verdad, la justicia y los derechos humanos y divinos en amplia connivencia y mejor soldada de sus patronos.
¿Qué podemos esperar?
En estas circunstancias, ¿qué se puede esperar de los gobernantes de este mundo con todas sus instituciones? ¿Alguien creía aún en la política parlamentaria, en el derecho internacional, la ONU, el Nobel de la Paz, o la mediación pacificadora del Vaticano? ¿Tal vez alguien esperaba una reacción conjunta de la Unión Europea, o de esa entelequia que se llama “Comunidad Internacional” capaz de detener a esta pareja fatídica de monstruos? Hasta sobra esta pregunta: basta mirar la facilidad con que Europa, ya convertida en una criada de los EEUU, no solo apoya, sino que participa en ayuda de su patrón.
A los países más fuertes militarmente como Francia, Inglaterra y Alemania, no les importa- aunque se digan cristianos- participar en la carnicería. Y en esto cuentan con la simpatía de los gobiernos ultras latinos. Siempre los semejantes se atraen por el principio de identidad: todos colonialistas, represores, todos explotadores, todos genocidas, todos hipócritas y mentirosos. Lo semejante atrae a lo semejante, lo justifica y lo apoya.
Estos partidarios de la ley de la selva practican siempre algo que los pueblos del mundo hace mucho que descubrieron pero que nunca se les permite practicar: su unidad . A los pueblos se les prohíbe , se les hace olvidar su memoria, se les reprime, se les distrae o se les engaña con bulos para que nunca puedan cambiar el rumbo de su historia común como explotados, expoliados, asesinados y atontados con cuentos varios, pero contados con tanta insistencia que se convierten en un verdadero lavado de cerebro, como por ejemplo que tienen democracias, estados del bienestar, o que los Papas que visten Armani representan a Dios.
Los jueces de la horca
Quienes dirigen los destinos del mundo son los “jueces de la horca” que hoy juzgan y condenan al pueblo iraní, arrasan sus escuelas, y pretenden terminar con quienes puedan tomar la dirección de su Estado, como ya han hecho con su jefe supremo, su familia, su Estado Mayor y la cúpula de la inteligencia militar. Es verdad que estos no eran demócratas, no respetaban los derechos humanos, eran machistas, reprimían las manifestaciones populares, encarcelaban activistas sociales, asesinaban opositores. Así que no eran buena gente, qué va. Por eso forman parte del mal, no hay duda.
Así que merece la pena mirar al occidente que asalta “al “eje del mal” a ver si hay algo opuesto. ¿Y qué encontramos?: proliferación de gobiernos, partidos y jueces fascistas con policías “patrióticas” que reprimen a quienes se manifiestan a favor del pueblo palestino, como ocurre en Europa, reprimen huelgas laborales , encarcelan sindicalistas y raperos, como ocurre en España, u observan impasibles a escuadristas fascistas que agreden físicamente a periodistas, como es el caso de Sara Santaolalla, simplemente porque piensa de otro modo y les molesta que hable claro. ¿Que esto es intolerable? Pregunten al “democrático” ministro del Interior.
¿ Existe un Eje del Bien?
Los gobiernos de Europa arruinan a los pueblos a cambio de invertir en armas para proteger a los ricos y a sus propiedades, o apoyan directamente con ellas y propaganda a gobiernos genocidas de Okupas del más alto nivel, como es el gobierno de Israel.
¿Merecen formar parte los gobiernos europeos junto a los dos grandes infractores mundiales de EEUU y de Israel, de un supuesto Eje del Bien con legitimidad para perseguir a la mala gente de donde sea? ¿O se miran poco en su propio espejo y por eso desconocen cuánto les une a los que juzgan y persiguen?
Que se miren en el espejo de sus acciones esa pléyade de banqueros, presidentes de Gobiernos y altas instituciones públicas, traficantes de armas, dueños de industrias militares, jueces ultras, obispos, y cardenales con sus Papas, patriarcas ortodoxos, fascistas matones, periodistas mercenarios, funcionarios acomodaticios, policías torturadores y todos sus semejantes de esa cuerda. Que se miren en el espejo de sus actos y recuerden por un momento a quiénes se convirtieron en sus víctimas. Y en ese espejo interior de su conciencia se hagan una pregunta; una pregunta valiente y sencilla pero incómoda “¿Formo parte de un Eje del Bien?”
