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Escudo de las Américas y La Subordinocracia Latinoamericana

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28.09.2026

En el idioma castellano suelen nacer neologismos, ya sea a partir de la creatividad, algunos del hastío y otros que brotan de una necesaria radiografía del presente.

En este último campo, el concepto de subordinocracia lo acuño para definir el maridaje perfecto entre la subordinación y el sometimiento genuflexo ante el poder hegemónico de regímenes como el estadounidense que en el pensar bolivariano” parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad” (1)

En el vasto repertorio de los eufemismos políticos contemporáneos, la ultraderecha continental ha perfeccionado un arte cínico y de doble faz: hacer de la demolición discursiva del Estado su principal estandarte electoral, solo para terminar apropiándose de su maquinaria y convertirla en el instrumento perfecto de sumisión, persecución y clientelismo.

Quienes escalan al poder, como lo han hecho grupos políticos en Latinoamérica, ligados a la ultraderecha suelen esgrimir una retórica de odio visceral contra el Estado, su tamaño, tildándolo de parásito insaciable, que prometen en campaña liberar al individuo de las garras fiscales. Sin embargo, una vez instalados en los resortes de mando, lejos de achicar ese Estado, la rediseñan, parasitan e instrumentalizan a favor de los grupos de poder económico y financiero, bajo la hegemonía estadounidense.

Las falacias, mentiras, campañas basadas en uso de Bot a través de redes sociales generan discursos centrados en lo que finalmente es la farsa de la austeridad y la necesidad del cambio para terminar como el gatopardismo, sostener que hay que cambiar para que nada cambie.

Bajo la administración estatal de libertarios, republicanos, nacionalistas de nuevo cuño, partidos de la gente, Social Cristianos, el Estado, en gran parte de Latinoamérica dejó de ser el garante del bienestar ciudadano para erigirse, con precisión quirúrgica, como un instrumento para asfixiar al disidente, reprimir todo lo que implique defensa de derechos ciudadanos, sociales y del defensa frente a otros estados. Premiar la lealtad ciega y exigir pleitesía. En esta nueva liturgia, la meritocracia cede su lugar absoluto a la inclinación de la cerviz ante el líder y el poder hegemónico del norte.

Lo más perverso de esta arquitectura es su descarada contradicción discursiva. Mientras recortan sin piedad presupuestos en sanidad, pensiones, educación e investigación bajo el dogma de la austeridad y la “lucha contra el estatismo” blindan y expanden los ministerios de control, los ejércitos de asesores y los mecanismos de propaganda oficial. Desmantelan la red de seguridad del ciudadano común, pero robustecen la armadura represiva del régimen.

En el plano internacional, gobernar en los tiempos de esta subordinocracia ya no consiste en administrar la res-pública (la cosa pública) con visión de autonomía, sino en actuar como testaferros obedientes de un poder hegemónico. Los gobiernos de la sumisión compiten patéticamente frente a las cámaras por lucir más dóciles ante Washington, configurando un patético remake de viejas estructuras de dominación imperial recicladas bajo carteles pomposos y discursos de supuesta modernización. Pasamos de le retórica soberna a la obediencia colonial. Es el vasallaje moderno revestido de parafernalia.

El Hollywood Político y su película “El Escudo de las Américas”

Ficha técnica de producción: Sube el telón de la 81 reunión anual de la Asamblea General de la ONU. Bajo el marco anterior, Iluminación cenital sobre el Despacho Oval. Presupuesto ilimitado para efectos especiales, ero cero inversiones en soberanía ajena. Desde las oficinas centrales del Norte se acaba de dar luz verde al blockbuster geopolítico más predecible del........

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