Brasil: Washington y el asalto a su soberanía
El escenario político brasileño, de cara a las elecciones presidenciales de octubre del 2026 no representa, únicamente, una pelea doméstica por el sillón del ejecutivo en el palacio de Planalto, constituye el epicentro de una guerra geopolítica de baja intensidad.
Una contienda que influirá, decisivamente, en el equilibrio de fuerzas en América Latina y parte importante de la consolidación del sur global de cara a la próxima década. En un tablero político brasileño, bajo un fortísimo asedio exterior, con Estados Unidos participando activamente, apoyando en el apoyo a la ultraderecha representada por Flavio Bolsonaro, como ariete contra la soberanía del gigante sudamericano.
No se trata únicamente de una pugna electoral entre dos modelos antagónicos, sino del despliegue de un guion de intervención orquestado desde Washington que busca quebrar la autonomía estratégica del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, promoviendo abiertamente al clan Bolsonaro y sus operadores ultraderechistas del mundo.
¿El objetivo? recolonizar la mayor economía de América Latina y darle más fuelle a los gobiernos de ultraderecha que se han instalado en el continente. Washington, en su contumacia política criminal, no abandona su histórica política de considerar a América latina como su patio trasero, sino que también ha intensificado y variado sus herramientas de intervención a través de la llamada guerra híbrida (1)
Para el progresismo brasileño y sus aliados internacionales el triunfo de Lula resulta absolutamente indispensable, para salvaguardar así, la soberanía nacional y, al mismo tiempo, mantener esperanzas de recuperación de espacios para la izquierda en el continente y punto de referencia para el sur global.
La derecha brasileña ha mostrado su cara indigna de sometimiento a Washington cuya expresión la vislumbramos en la recepción en alfombra roja al abanderado derechista Flavio Bolsonaro en el salón oval, para pedir la bendición trumpista y la anhelada fotografía que tratara de salvar su candidatura (2) y que desnuda la naturaleza de este pacto colonial. La vanidad y la megalomanía se potencian en escenarios mediáticos.
Washington busca tutelar el próximo gobierno brasileño y para eso requiere a Flavio Bolsonaro. Figura modelada a imagen y semejanza de los deseos de Trump. Por ello el aparato político, de inteligencia, mediático ha diseñado y promocionado el instalar en el poder a un candidato dócil, servicial, una figura subordinada a los intereses del capital transnacional y la hegemonía estadounidense, que actúe como un dique de contención frente a procesos de integración regional y mundial.
Mientras el presidente Lula defiende la industrialización nacional, la integración regional del Sur Global y una política exterior multipolar a través de los BRICS, el bolsonarismo acude a la Casa Blanca a rendir pleitesía y ofrecer las riquezas estratégicas de la nación a cambio de tutela y apoyo político. Luego de su encuentro con Trump en la Casa Blanca, Flavio Bolsonaro hizo un pedido específico y es justamente lo que busca evitar Lula:
“Yo fui exactamente a hacer ese pedido expreso a Trump, Estados Unidos tiene que declarar al Comando Vermelho y al PCC como organizaciones........
