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Nosotros, los Santucho

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19.09.2026

Llegaron las persecuciones sobre un fondo descarnado sus entrañas instauran el reino de la muerte, concelebrando una fastuosa ceremonia de liturgia se proclama como ley natural la tortura, augurando el castigo, como amparo de males. Proclaman la justicia secuestrando, asesinando y en súbito golpe de presagio, se bendijo la purificación, con la desaparición de seres humanos. Profetizaron antes de y durante la dictadura coronar la ejemplaridad militar, pronosticando antes del golpe militar estudiar las señales del más allá, anticipando la voluntad de la Triple A, pagando con su vida gran parte de la familia Santucho entre otros cientos multiplicados por miles. Y la boca de la tierra lanzó su irrintzi contra el escarnio en cascada de crueldad sacudiendo el planeta. Adelantaron como escenario natural las negras tormentas de una tropa impregnada en un titánico anfiteatro hacia el archivo del terror. Una espiral de náusea dio la vuelta al mundo con el viento a favor de la foresta, involucrando en otro irrintzi desheredados y ofendidos, contra de la impunidad de la ley del crimen y como guante gigante lleno de cicatrices sus huellas de tortura en intereses de las clases dominantes. Impusieron lo tétrico llenando el mar de cadáveres y un cielo ceniciento emborregado, en reflejo de instituciones, en revelación de un mesías encarnando la fidelidad a la patria. Contra todo compromiso social llegó poseído de bendición Videla, a salvar Argentina proclamando la victoria contra los vencidos: 30.000 desaparecid@s, entre los asesinados que nunca aparecieron se encuentran parte de los Santucho: Carlos, Amílcar, Francisco, Omar, Oscar, Manuela y ‘Robi’, su primera compañera Ana María Villarreal, su cuñada Cristina Navajas y la de Liliana Delfino segunda compañera asesinada del líder revolucionario Mario Santucho (o Robi), y la de dos de sus sobrinas María del Valle, hija de Carlos, y Mercedes, hija de Amílcar .

Blanca Santucho «Lucharé hasta que me muera»

. Daniel Santucho Navajas, hijo de Cristina Navajas y Julio Santucho, fue apropiado por un policía bonaerense y de la misma manera anotado como propio, año 1977. Manifiesta ser consciente de sentir la felicidad que experimentó, al enterarse de que tenía un padre, hermanos y toda una familia que lo habían buscado durante años. Tras prólogos de interrogantes armado de valor decide contactar con Abuelas de Plaza de Mayo y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad. Y mientras se debate en reflexiones internas, fomenta gestiones que de ellas derivan su........

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