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¿Aceleración del deterioro ambiental, 3GM, fe de megarricos?

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¿QUÉ NOS PASA?, ¿DÓNDE ESTAMOS? ¿QUÉ SE NOS VIENE ENCIMA?

Con acierto, más y más analistas coinciden en reconocer nuestro momento como de guerra inminente o tercera guerra mundial, de violencias acrecentadas y desprovisto de los “afeites” tradicionales.

Hace pocos, poquísimos años, habría sido inconcebible andar torpedeando y hundiendo barcazas de contenido desconocido, probablemente pescadoras (o tal vez contrabandistas de droga), ultimando a decenas de sus tripulantes u ocupantes.

También hace muy pocos años ninguna democracia se habría atrevido a poner en acción un cuerpo policial enmascarado, armado, sin identificación, para detener por la fuerza las más de las veces a ciudadanos y transeúntes en las calles con la consigna de depurar el país de extranjeros indocumentados; a menudo con desenlace fatal para los interpelados.1

Cuál es la compuerta rota o vencida para la inundación de esta violencia política, militar, racial, sexual de los muy últimos años?

Gaza. A mi ver, lo acontecido en la Franja de Gaza ha generado este nuevo estilo de inhumanidad militante, de destrato radical.

Pero no lo del 7 de octubre 2023, como tantos bienpensantes suelen alegar. Refiriéndose a lo acontecido ese día como “el mayor genocidio judío” desde el llevado a cabo por los nazis, en los ’40, hace casi un siglo.

Lo del 7 de octubre 2023 ha sido muy otra cosa: un parteaguas en la lucha palestina por retener su suelo natal arrebatado por el sionismo, que a su vez ha procurado restablecer un territorio bíblico que habría estado poblado hace tres milenios por los judíos: repoblar bíblicamente esa tierra al costo que fuere. Como dijo uno de los fundadores del sionismo, Zeev Jabotinski; arrebatarle esa tierra sagrada a sangre y fuego a los palestinos. Agregaba, coherente; ‘si yo fuera palestino, la defendería también con las armas.’

Los palestinos, como naturalmente todo pueblo, defendieron su terruño. Como los taínos ante los hispanos, los charrúas el suyo, los apaches antes los piadosos anglos que erigían su mundo y su cielo (en tierra… ajena), los tzoziles el suyo, los asturianos el suyo, los británicos el suyo ante los romanos…

Los palestinos, como todo pueblo, tampoco permitieron ni prohibieron el ingreso y el acceso de sionistas al territorio y a la sociedad palestina. No estaba a su alcance, porque fueron colonizados doblemente; desde el sultanato, hasta 1917, y luego desde la administración británica (hasta 1948). La población palestina resistió primero inorgánicamente, a veces mediante tumultos, a veces mediante acciones violentes y homicidas contra los nuevos dueños de la tierra (el sionismo compraba todo el tiempo tierras, valido de los grandes fondos otorgados por banqueros judíos y sionistas; caso paradigmático pero no único, Rothschild).2

Esos levantamientos espontáneos distinguían muchas veces a los judíos de larga data en Palestina de los sionistas recién llegados (por eso, alegatos contra el antisemitismo son falaces).

En 1936 estalla una huelga general con ocupación de lugares de trabajo y violencia consiguiente contra una penetración sionista ya muy bien establecida. Ese levantamiento fue muy cruento, duró tres años y se llevó la vida de tal vez una decena de miles de palestinos (y centenares de ingleses y sionistas totalmente unidos entre sí). En una población que no alcanzaba a dos millones de habitantes.

La sociedad palestina fue socavada desde su interior, el sionismo generó un nuevo orden social superpuesto al anterior, al históricamente dado, “ocupando el nido”, al estilo del cuco que se apropia del nido ajeno y desaloja a los pichones, de menor porte, para los cuales los pájaros originarios construyeran ese nido. El cuco se nos presenta como súmum del despojo: los pichones intrusos, más grandes y mejor alimentados por sus progenitores, se van encargando de tirar afuera del nido a los originarios: caen al suelo y mueren. Inermes.

Ése ha sido el proceso, con escalones ahondando el desalojo, el desamparo; en 1948, en 1967, en 1987, en el 2000, en 2006, en 2009…

Tras cada escaramuza, militar o diplomática, tras cada baño de sangre, el proyecto sionista se ha afirmado. Autosacralizándose. Con las mejores intenciones para su grey. Y con muchísimos recursos no sólo materiales, también intelectuales e ideológicos. Y la resistencia palestina, increíblemente tenaz, se ha ido........

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