¿Pueden ser la «crítica» y la «autocrítica» contrarrevolucionarias?
La historia de los partidos comunistas, de la cual he formado parte desde hace más de sesenta años en diversas formaciones (PSUC, PCC, PCPE, PCr, CNC…), es mi historia. He formado parte de ella, he contribuido a los errores, no sé si a algún acierto, seguramente mi miopía no me dejaba ver el bosque más allá de los árboles.
La miopía es el defecto ocular que no permite vislumbrar con claridad la lejanía. La miopía política no permite ver más allá de lo inmediato. Si el defecto ocular puede, mediante cristales o intervenciones oftalmológicas, ampliar el campo visual; para la miopía política no existen lentes ni oculistas, tan solo evitar que los hechos nunca sean más importantes que las consecuencias de los mismos, y que los medios utilizados nunca sean antagónicos a los fines perseguidos.
De todos modos vale la pena puntualizar algunas cuestiones. La miopía generalmente ha sido el defecto de los soldados rasos del ejército militante. La estructura organizativa vertical de mando del ejército político proletario ha distado mucho de la estructura puesta en práctica por los primeros fundadores de los “soviets” proletarios, cuya traducción a nuestro idioma puede ser Comité, Comisión, Consejo o Agrupación de obreros y soldados según el Diccionario Panhispánico de dudas (https://www.rae.es/dpd/sóviet )
La palabra “soviet” (совет, sovet) pertenece a los fonemas más antiguas de la lengua rusa. Su origen se remonta a la raíz protoindoeuropea wekw, que significa “hablar”. Pero también tiene el prefijo so-, lo que significa que su traducción mecánica sería “co-hablar”. El zarismo utilizaba esta palabra o concepto desde el siglo XVIII: El Soviet Privado Supremo (1726-1730), el Soviet Imperial (1762), el Soviet de la Corte Suprema (1768-1801), El Soviet Permanente (1801-1810), el Soviet Militar del Imperio ruso (1812-1918) y el Soviet de Estado del Imperio ruso (1810-1917) eran consejos consultivos dependientes de los zares. https://es.gw2ru.com/cultura/156475-significa-palabra-sovietico-contamos-origen
Los primeros soviets de diputados obreros aparecieron en Rusia durante la Revolución de 1905. Se formaron en diversas fábricas y centros de producción. Los diputados de estos soviets eran elegidos entre los colectivos de trabajadores de las fábricas.
Los soviets no surgieron de una vez, con las formas relativamente definidas que tomaron después de octubre de 1917, sino que fue el resultado de la transformación de los distintos organismos de combate creados en el curso de la lucha de clases. Se producía un proceso muy original. “La Historia —como dice el escritor ruso Nevski— por medio de las masas obreras que la creaban, parecía pasar de una forma de organización a otra, modificándola cada vez, eliminando unos elementos, introduciendo otros, ora simplificando, ora complicando la organización.” En unos lugares, surgieron soviets como un desarrollo natural de los Comités de Huelga creados por los obreros ferroviarios. En otros, el desarrollo de los Comités de fábricas y talleres.
Dichos comités, que en un principio no perseguían otra misión que dirigir el movimiento huelguístico, se transformaban paulatinamente, bajo el impulso de los acontecimientos, en organismos representativos de la clase obrera, que se ponían de acuerdo con los representantes de los distintos partidos proletarios estableciendo una coalición de combate. En un principio se trataba únicamente de un sistema de representantes de fábricas, delegados por sus compañeros para tratar con los patronos, recaudar dinero para los huelguistas, etc.
Sea como sea, el hecho es que la clase obrera rusa creó una organización completamente original que se distinguía de todas las demás organizaciones, tanto por el hecho de que fue iniciativa suya exclusivamente, como por los procedimientos empleados para su creación y los fines para los que fueron constituidos. https://fundanin.net/2018/12/07/los-soviets-su-origen-y-desarrollo/
“Todo el poder a los soviets” fue un llamamiento a la construcción de un nuevo tipo de Estado, alejado tanto de la tradición zarista como del sistema de representación política europea y norteamericana. Un tipo de estado en la perspectiva de destrucción del mismo, en el cual las decisiones políticas, el ejercicio del poder emanase desde el tejido social organizado en soviets.
Los acontecimientos políticos no permitieron avanzar en este tipo de construcción, y el ejercicio del poder se situó cada vez más alejado de los soviets de obreros, campesinos y soldados, creando una estructura de estado piramidal paralela a la estructura del partido mayoritario. Dos estructuras en las cuales se tomaban todas las decisiones al margen del sentir, pensar y hacer de los arquitectos creadores de los soviets.
Seguramente, en momentos puntuales, tomar decisiones unilaterales, obviando cualquier consulta, puede ser necesario para el mantenimiento del proyecto original, pero cuando este modo de ejercicio del poder se “normaliza”, se crea paulatinamente una divergencia entre los medios y los fines.
Para paliar esta divergencia, desde el ejercicio real del poder se establecen unas “normas” en las cuales, cualquier discrepancia con dicho ejercicio es considerado como “desviación”, ya sea ésta definida como política, ideológica, organizativa, etc., y para enmendarla se utiliza la denominada “crítica” tras la cual se exige una correspondiente “autocrítica” del criticado y con ella la aceptación de la “norma”, “de los medios”, aunque ello represente alejarse de los fines, pero que afianza y justifica un determinado ejercicio del poder.
“Per se”, la crítica y la autocrítica no tienen porqué ser injustas, al contrario, pueden representar un momento de rectificación de los medios utilizados y un ejercicio de autodisciplina plenamente aceptado y coherente con la sociedad que se pretende construir. Pero cuando se utilizan desde los vértices de las estructuras gubernamentales o partidarias, para justificar decisiones tomadas al margen de cualquier consulta, consejo, propuesta o decisión emanada desde la base de las respectivas comisiones, soviets, células o como se les quiera denominar, se convierte en un ejercicio de dominio, en un medio antagónico a los fines y legitimador de cualquier decisión por aberrante que sea.
Galileo Galilei en el siglo XVII y Heberto Padilla en el siglo XX, podríamos ponerlos como ejemplo de autocrítica realizada para eludir graves consecuencias sobre sus personas. Galileo conocía el final de........
