El Papa en Madrid
Está claro que el Papa, este y cualquier otro, es también el jefe de Estado de una nación minúscula. No sucede lo mismo con los referentes espirituales de otras religiones sin una jerarquía tan definida. Pero el mundo cambia a gran velocidad y la figura papal empieza a desprender un cierto aroma de anacronismo.
En el fondo, hay algo en este proceso que me apena. Mientras el Papa y todo lo que representa la Iglesia católica se debilitan en países donde todavía existen amplias mayorías que se declaran católicas, también se ha ido desdibujando una parte de la impronta ética y educativa que........
