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Sabino Ormazabal, tendiendo puentes

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27.05.2026

«Nuestra publicación tiene cuatro ejes: críticas, autocríticas, gestos y puentes […] El primer ladrillo es la palabra: nombrar lo que ha sido el inicio del reconocimiento»

Conocí a Sabino, creo recordar que, en la redacción del diario Egin, él trabajaba allí y servidor colaboraba en las páginas literarias, lo que me hacía ir, de vez en cuando, a la sede del periódico clausurado posteriormente por orden gubernativa; más tarde también le vi en la redacción de Gara. A partir de entonces hemos mantenido cierta relación de amistad y de encuentros y coincidencias en alguna movidadel IPES recordando mayo del 68, o en la colaboración en un homenaje-recuerdo a Imanol, amén de mi relato de las torturas padecidas con el fin de su presentación en la Comisión de Valoración, de la que él formaba parte, para el Informe de Torturas y malos tratos entre 1964 y 2014, encargado por el Gobierno Vasco y dirigido por Paco Etxeberria. No hace falta ni decirlo, pero para evitar posibles sospechas, diré que si dedico estas líneas a su quehacer escrito, no es debido a estos lazos de amistad, sino en especial guiado por un mero criterio de justicia, y lo señalo ya que siempre hay algún mal pensado, ahora tras esta aclaración lo hará, al socorrido excusatio non petita… A cualquiera, no obstante, que haya seguido la actualidad de este país de dios, o se haya implicado de una u otra manera en sus luchas, le sonará su nombre; desde su compromiso y la lucha antinuclear y antimilitarista, el ecologismo o la implicación con la no-violencia a favor del respeto de los derechos humanos, no el de las lindas palabras, sino el de su aplicación pura y dura, y…para todos, y si digo para todos es debido a que suele haber tendencia a escorarse y atender a unos y olvidar a otros, exigiendo a los demás lo que ellos mismos no se exigen. Precisamente su compromiso le llevó a ser encarcelado, sumario 18/98, como supuesto dirigente del comando-desobediencia civil (sic), siendo posteriormente absuelto.

Su compromiso ha ido acompañado de algunas publicaciones, en forma de libro, que dejan ver sus centros de interés: así, en 2003 y publicado por la Fundación Robles-Arangiz Institutua: Un mapa (inacabado) del sufrimiento. Queda mucho por hacer, en donde se recogían casos de diferentes violaciones de derechos humanos, agresiones a las libertades y padecimientos de las víctimas en el conflicto vasco, ampliando la mirada a otras violencias de motivación social, retrotrayendo la vista, en un anexo, a los años de la guerra de 1936 y el franquismo; en la obra se revisan fundamentalmente los años que van de 1968 a 1977. Más tarde vendría su Indarkeriarik gabeko 500 ekintza. Historia kontatzeko beste modu bat / 500 ejemplos de no violencia. Otra forma de contar la historia, del que hablé en su momento*, y ahora ha visto la luz Críticas-Autocríticas,gestos y puentes / Kritikak-Autokritikak, keinuak eta zubiak, editado por la asociación Argituz. [La edición es bilingüe euskera / castellano, siendo dedicada a cada una de las partes 158 repletas páginas].

Cualquiera que conozca el estado de la cuestión, coincidirá en que hay veces que parece que el asunto está absolutamente enconado; cada cual se escora para una lado, exigiendo responsabilidades a la otra parte sin asumir con plenitud las suyas; no ayuda a calmar la cuestión la unilateral exigencia que algunos reiteran a EHBildu de que, a pesar de que hayan pedido perdón en reiteradas ocasiones en la medida que a ellos les atañe, se siga repitiendo a modo de mantra que deben repetir al dictado: no debía haber sucedido; usando como arma esa exigencia con el fin de evitar el ascenso de los nombrados, muestra de absoluta mala fe ya que saben que dentro de la coalición hay fuerzas que nunca han tenido que ver con el apoyo a la violencia. La postura oficial, digamos, que, de una u otra manera, se presenta como victoriosa, suele exigir a los otros que condenen la violencia que nunca debió haber existido, obviando la profundidad del conflicto (para ellos este no existe más que en cabezas calenturientas), y los desmanes cometidos por las fuerzas dichas del orden en la calle, en cuartelillos, etc., y la complicidad o silencio con respecto a todo ello de medios de (in)comunicación, jueces, y organizaciones políticas. Esta mirada tuerta hace recordar aquello que dijese el filósofo francés Jean-François Lyotard, con respecto a la existencia de un différend (traducido al castellano malamente como diferencia; mejor sería como propusiese Jesús Ibañez trasladarlo al castellano como diferendo)para dar a entender la falta de un lenguaje común a la hora de solucionar un litigio, y no se ha de pensar en lenguaje en el sentido lingüístico, sino en la visión de que se parte a la hora de enfocar un problema.

La mirada de Ormazabal, de la mano de Argituz, abarca desde el año 1961 hasta 2024, recogiendo hechos y palabras, acciones y declaraciones que se iban produciendo en la medida en que la violencia se manifestaba, y lo hace en tres fases: la primera, dedicada a la Segunda etapa del franquismo y primeros años de la llamada transición; la segunda, A partir de la aprobación de la Constitución española, en diciembre de 1978; y la tercera, Con las elecciones generales en las que gana el PSOE el 28 de octubre de 1982, se da por “terminada oficialmente” la Transición en el Estado español.

Si el misterioso B. Traven, firmando como Ret Mahut, publicase, allá por 1917, una revista titulada Der Ziegelbrenner (el ladrillero…fabricar ladrillos para un nuevo mundo), el propósito de Sabino Ormazabal podría seguir la misma senda, buscar........

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