Filosofía en femenino
«Los filósofos han preferido olvidar a las filósofas, tal vez después de apropiarse de sus ideas»
Umberto Eco
La propia palabra filosofía, al igual que historia, se dice en femenino, esto entra en absoluta contradicción en lo que hace a la clamorosa ausencia de las féminas en los lares filosóficos, y también-por qué no- en otros saberes y disciplinas. Baste ojear las páginas de manuales, diccionarios e historias de la filosofía para constatar la ausencia de mujeres como si en tal dedicación de los humanos -de humanes proponía hablar Jesús Mosterín- las mujeres no entrasen, o bien por supuesta incapacidad innata o vaya usted a saber -la panoplia de perlas emitidas por los filósofos, masculinos, con respecto a la otra mitad del cielo son innumerables desde el sabio Aristóteles al látigo nietzscheano*-, como si la filosofía fuese cosa de hombres, como aquel brandy que así se anunciaba. A lo más, mirando los dedos de la mano podría bastar: Hannah Arendt, Simone de Beauvoir, Simone Weil o María Zambrano y pocas más, y algunas veces como simplesacompañantes, alumnas o traductoras, véase el caso de la autora de El segundo sexo.
Ahora Carlos Goñi Zubieta (Pamplona, 1963) publica un libro, editado en Ariel que trata de ofrecer la otra cara, la silenciada o ignorada del campo filosófico: «Los ojos de las filósofas. Una historia de la filosofía a través de 50 pensadoras esenciales». Con el fin de no de interferir en la marcha del texto me permito enumerar la lista de las presentadas al final del artículo en una........
