40 años sin Simone de Beauvoir
Fue el 14 de abril de 1986, cuando la vida abandonó a esta mujer, pionera del feminismo, mujer comprometida y filósofa destacada aunque muchas veces mantenida en la sombra de su compañero.
En no pocas ocasiones me he referido a ella, recordando su figura y algunas de sus obras.
Con ocasión de este aniversario, me permito reproducir algunos de los artículos que digo, algunos de ellos también escritos con diferentes aniversarios, en vez de rehacer uno que no sería, al fin y a la postre, repetición de la repetición.
Simone de Beauvoir, pionera feminista
Se suele decir que nadie es profeta en su tierra y en cierta medida podría aplicarse tal dicho a la mujer que nos ocupa: cuando salió El segundo sexo, tuvo un éxito inmediato en Estados Unidos e Inglaterra en donde influyó de manera fuerte en las corrientes feminista; en su país tras la polvareda inicial y el aplauso de ciertos círculos minoritarios y especializados, la cosa tardó más en cuajar. En lo que hace a sus novelas, testimonios, textos autobiográficos, las cifras cantan y ciertamente las ventas han solido funcionar siempre de manera estupenda. El caso del texto cuyo título he citado, a principios de los setenta del siglo pasado los ambientes feministas movieron el texto con la implicación directa de Simone de Beauvoir en el movimiento; en 1999, en el cincuenta aniversario de la publicación del libro se dio otro subidón. En 2008, al cumplirse los cien años de su nacimiento se organizaron numerosos congresos lo que supuso un impulso importante, que fue acompañado, cuatro años después, por la publicación de un volumen dedicado a ella en Los Cahiers de L´Herne . Seis años más tarde, es decir este mismo año se ha publicado en la prestigiosa colección de la Pleïade la edición de las Mémoires, siendo, por otra parte, incluida en el programa de agregadurías susMémoires d´une jeune fille rangée. En tal colección y en tal registro de la literatura del yo le habían antecedido Michel Leiris, Sartre y Cendrars…Dentro del ciclo autobiográfico, no cabe duda de que el lugar más destacado recae sobre el libro nombrado en último lugar, su relato de su niñez y su juventud, los años que podríamos decir de formación. Tal libro no provocó escándalo algunos más que en algunos sectores ultracatólicos François Mauriac subrayaba los peligros que acarreaba su lectura que que se centraba en la pérdida de la fe) y en algunos sectores de la burguesía por el retrato que de ella se hacía, mas lo que queda claro es que el libro tuvo una grandísima difusión y alcanzó a no pocas jóvenes que se veían reflejadas sino en todo al menos en algunos aspectos, lectoras que es claro que no pertenecían a ningún sector especializado sino que formaban parte del gran público. Se puede citar a modo de significativa anécdota, lo contado con el traductor del libro al húngaro que al preguntar a una joven rangée-60 si había leído el libro le contestó que sus padres se lo tenían prohibido mientras que le dejaban leer Les Liasons dangereuses porque era un clásico, lo que da cuenta de los recelos de la burguesía con respecto al libro y a la autora…los mismos que mostraba la Iglesia cuya Congregación del Santo Oficio incluyó en el Índice de libros prohibidos El segundo sexo y Los mandarines.
Aunque amarga la verdad…es de justicia señalar que cuando la escritora estaba dispuesta a escribir sobre su infancia y juventud, una indicación de Sartre que le señalaba que ella no había sido educada igual que un muchacho le hizo desviarse su objetivo, atendiendo primera a esa cuestión en El segundo sexo («ese mundo era un mundo masculino, mi niñez había sido forjada en base a modelos masculinos…Me sentí interesada de tal manera por esa revelación que abandonaba el proyecto de una confesión personal para ocuparme de la condición femenina en su generalidad»– La fuerza de las cosas); tiempo después emprendería la tarea de narrar en primera persona la constitución de su yo, la conversión en mujer e intelectual, la liquidación que conducía a una refundación de sí (« yo he contado esa liquidación en las Memorias de una joven formal»; y lo va a hacer considerándose la única, hors série, en contraposición a otras ( hermana y amigas) y mostrando un no disimulado orgullo por los éxitos obtenidos en un mundo de hombres, y esta singularidad individual sirve a la vez de archivo de las características de un tiempo y de la educación de una clase muy en especial de las mujeres.
1) el acento es puesto en la infancia, y supone una puesta en solfa de las jerarquías establecidas. El determinismo convertido en promesa, la fatalidad en destino; gracias su hermana ella adquiere cierta autonomía ( a costa de…reflejando la jerarquía).
2) la vocación literaria aparece como respuesta a la sed de absoluto. No hay bien que por mal no vengan, la decadencia familiar hace que su padre afirme que sus hijas habrán de trabajar en vez de limitarse al rol atribuido generalmente a las mujeres, a lo que se ha de sumar la valoración que el padre tenía con respecto a Simone ( tiene un cerebro de hombre, es un hombre ).
3) se exploran las consecuencias prácticas de su desclasamiento: amargura de la madre, las contradicciones del padre con respecto al futuro profesional de Simone. Excepto Zaza, las demás amigas se alejan; Simone sigue los ejemplos de Garric y Jacques ( el espacio dedicado al “noviazgo incierto” con éste sirve de ejemplo de amor contingente que va a servir para ensalzar el necesario, Sartre como doble, como condición para su propio desarrollo.
4) afirmación de sí y liberación definitiva: agregación y encuentro con Sartre, lejos del orden doméstico encarnado por Zaza.
Ninguna de las mujeres con las que se codea le sirven de modelo femenino ( ni su madre que va siendo relegada en beneficio de su padre, ni Zaza, Stépha…que van dejando de lado a sus primas de Meyrignac). La liberación va más por el lado de la familia y el medio más que por el lado de la liberación propiamente femenina. No obstante, planea por todo el texto la condición femenina que ella no ha abandonado para triunfar, como prueba inequívoca de que la diferencia fisiológica no determina el devenir del ser.
Prière d´insérer: « novelas, relatos, confesiones, las jóvenes de hoy cuentan su vida de buena gana. Mis contemporáneas eran menos osadas todavía. Yo he querido trazar el retrato de una de entre ellas, aquella que he conocido mejor, yo.misma. Mis veinte primeros años se han desarrollado entre Notre-Dames-des-Champs y Saint-Germain-des-Prés sin que me sucediese nada de excepcional; es por lo que mi infancia y mi adolescencia me parece que expresan de una manera típica una época, un medio. Sin embargo, mientras que mis semejantes abrazaban unánimemente un carrera el matrimonio, las circunstancias y mis gustos me llevaron a entregarme a mis estudios con el fin de ganarme la vida […]. En mi historia se mezclan las de mis dos amigos más íntimos, un muchacho y una chica, que no tuvieron como yo la suerte de poder escapar a su condición y que ambos fracasaron trágicamente al acomodarse» ( Se ha de tener en cuenta el artículo indefinido del título que da a entender que se habla de un caso pero que puede ser ampliable a lo colectivo).
El retrato que ofrece de sí misma es en contrapunto de otras chicas formales, con la diferencia que ella no se salen de la fila ( su madre, su hermana, Zaza, Marguerite de Théricourt, Clotilde Gendron, y otras designadas con un anónimo “ les jeunes filles”; y en lo que hace a las adultas: las señoritas , maestras de Désir, también mademoiselle Lambert del Institut Sainte-Marie…todas ellas pertenecen a la burguesía católica y reciben o imparten la educación de se medio. Un par de personajes se salen de la fila: Stépha Avdicovitch y Simone Weil. El retrato de todas ellas siue el mismo esquema: aspecto físico, familia y catolicismo. La mayoría de ellas son aficionadas a los estudios y la lectura, y como tal prometedoras, mas las imposiciones familiares que encaminan sus vidas hacia el matrimonio, les castra convirtiéndolas en jóvenes tristes (víctimas de la violencia simbólica – de la que hablase Pierre Bourdieu- a la que se ven sometidas). Se lee en El segundo sexo: « Ahora, lo que define de una manera singular la situación de la mujer, es que, poseyendo como todo ser humano, una libertad autónoma, se descubre y elige su camino en un mundo en el que los hombres le imponen tomarse como lo Otro[…] El drama de la mujer, es ese conflicto entre la reivindicación fundamental de todo sujeto que se plantea siempre como lo esencial y la exigencia de una situación que la constituye como no- esencial».
Advierte, no obstante, Simone de Beauvoir que contra lo que se hay podido pensar ella no pretendía de ninguna de las maneras dar lecciones a las jóvenes sino saldar una deuda que tenía contraída consigo misma.
La invención de un porvenir (intelectual y de escritora), novela de formación, una autobiografía existencialista…o cómo escapar a la fábrica de mujeres. Obra pasada por alto debido en gran parte a la hostilidad hacia los posicionamientos políticos de la pareja Sartre&Beauvoir, sin darle la importancia debida como obra inaugural del género: Este trabajo de reflexión e imaginación además de un clásico de la rememoración implica la invención de una poética particular que une discurso narrativo y analítico, síntesis de relato y ensayo. Mirada retrospectiva en prosa verídica, implícita, desde las primeras líneas, pacto autobiográfico ue posteriormente haría explícito en La fuerza de la edad: « he contado sin omitir nada mi infancia y mi juventud; pero si lo he hecho sin molestias, y si excesiva indiscreción, poniendo al desnudo mi pasado lejano, no experimento con respecto a mi edad adulta la misma soltura y no dispongo de la misma libertad[…] Dejaría en la sombra cantidad de cosas»…En lo que se centra especialmente es en la verdad de la relación consigo misma…un yo enunciativo ( a menudo analítico), u yo narrativo y yoes pasados o enfocados, que se desdicen se anulan o se discuten…
Si se mide un libro por la influencia o el lugar que ocupa en la acción de sus lectores, no cabe duda de que El segundo sexo gana por goleada a los libros de su compañero, de quien las lenguas facilonas dicen que ella no era más que una discípula de Sartre…cuando está claro que en el libro nombrado se ven las influencias de diferentes maestros y no de uno solo (Hegel, Marx, y la fenomenología existencialista), es más en tal obra la pensadora da muestra de haber leído a Marx, por ejemplo, antes de que lo hiciera Sartre, al igual que se separa del existencialismo sartreano al proponer una antropología y una filosofía de la historia, unidas a algunos toques morales ausentes en la obra de su supuesto maestro; dejaré de lado las hipótesis que dicen que fue Sartre el que se apoderó de ideas de su compañera. Mas sí que parece de recibo la postura de Le Doeuf que se encarga de distinguir entre ambas obras destacando la singularidad de la obra beauvoriana, a pesar de que no se priva de indicar cierto seguidismo en algunos aspectos. Siguiendo la lógica que señalaba al principio del párrafo tampoco sería descabellado mantener que las Memorias de una joven formal han hecho más por el feminismo de las jóvenes generaciones que El segundo sexo, ya que el segundo es de lectura compleja y solo apto para gente habituada al discurso filosófico, mientras que el primero es apto para todos los públicos y el registro hace que las lectoras, muy en especial, puedan verse reflejadas en su propia existencia.
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Simone de Beauvoir, escribir la libertad
En un día como hoy de 1986 se apagó la existencia de esta mujer independiente que no se acomodaba al rol que habitualmente se asignaba a las mujeres y luchó por construir su libertad y ampliarla a la totalidad de los humanos; en especial, a la de las mujeres.
El día 19 de abril un cortejo de cinco mil personas acompañaba a la difunta hacia el cementerio de Montparnasse donde iba a recibir sepultura junto a su compañero, su cómplice, su amante, su amor “necesario” (frente a los “contingentes”) que había sido allá enterrado exactamente un mismo día 19 de seis años antes(había fallecido el día 15 de 1980); en aquella ocasión el cortejo fúnebre estuvo compuesto por más de cuarenta mil. Las cifras que señalo son muestra de cómo la filósofa quedó ensombrecida por la grandeza del pequeño filósofo, ya desde la propia oposición a agregadurías en la que a él se le concedió la primera plaza y a ella la segunda ella quedó convertida en discípulo(sic!) del gurú del existencialismo(como consta en el Petit Larousse), no ocupando lugar propio en las distintas historias de la filosofía(no pasaré lista hoy); a lo más alguna mención a su Segundo sexo, obra maestra de la pensadora, cuya huella sigue marcando a cualquiera que se preocupe de la …et tout le reste c´est littérature ; es así como quedó relegada al papel de compañera de Jean-Paul Sartre-la grande Sartreuse dirían con maldad- y como escritora.
Ya desde joven mostró su independencia, ante unos padres pasmados, y su clara decisión al optar por unos estudios que parecían terreno acotado para hombres. Entre los que preparaban las oposiciones a filosofía en la École Normale Superieure se codeaba con Jean-Paul Sartre, Paul Nizan y René Maheu, y en el primer liceo, en prácticas, era la única mujer junto a los Maurice Merleau-Ponty o Claude Lévi-Strauss. Fue su amigo Maheu quien jugando con la palabra inglesa (beaver) le puso el mote de Castor, ya que tales animales «van en grupo y tienen espíritu constructor», tal espíritu le acompañó a lo largo de su vida a esa infatigable y luchadora mujer tanto con su presencia en innumerables movilizaciones, como con su escritura que da cuenta de su tiempo y de su presencia en él, sin obviar sus escritos filosóficos que fueron- y son- instrumentos que empujan a luchar por la dignidad y la libertad universales.
De su preocupación por cómo ubicarse en la situación en que a uno le toca vivir optando por “liberar su libertad” para sí y para los demás queda sobrada constancia desde su primer ensayo en el que asistimos al diálogo entre Pyrrhus y Cinéas (1944) y en el que pretende sentar las bases para una ética existencialista, luego vendría Por una moral de la ambigüedad (1947). Los dos personajes plautianos, del libro primeramente citado, discuten acerca que qué hacer: el segundo personaje representa la pasividad mientras que el primero se plantea un futuro construido en torno a un proyecto previo; la búsqueda del lugar adecuado en lo que hace al compromiso con la libertad se convierte así en la tarea a perseguir por cualquiera que se precie.
Esta donación de sentido a la existencia-que prima sobre la esencia- sería precisamente el punto de partida de la obra con la que la filósofa-llevando-turbante-que diría Beatriz Preciado- elaboraría su obra maestra: El segundo sexo (1949) que hizo llevarse las manos a la cabeza a todos los machitos que en el mundo había, encabezados por la santa madre Iglesia que prohibió su lectura, catalogándolo dentro del Índice de libros prohibidos. Mil páginas se alzaban contra una supuesta inamovible naturaleza femenina; en ellas la autora criticaba los discursos dominantes (biológicos, psicoanalíticos, del materialismo histórico) y revisaba la historia, la antropología y los mitos creados por la literatura, para pasar posteriormente a estudiar la vida de las mujeres (la menstruación, la maternidad, la prostitución…), abriendo así los caminos del feminismo moderno y sus distinciones entre género y sexo. Más tarde vendría su estudio sobre Sade(1955) en donde tomando como base al marqués estudiaba las relaciones entre lo individual y lo colectivo, y balizaba los límites de la libertad individual.
Una filosofía que se elevaba de lo particular a lo universal ofreciendo una verdadera arma para vivir con la dignidad de los seres libres; «queriendo hablar de mí, me daba cuenta de que me era preciso describir la condición femenina…Intentaba poner orden en el cuadro que se me ofrecía, incoherente a primera vista: en todo caso el hombre se planteaba como el Sujeto y consideraba a la mujer como un objeto, como el Otro…Me había puesto a mirar a las mujeres e iba de sorpresa en sorpresa. Es extraño y estimulante descubrir entonces, con cuarenta años, un aspecto del mundo que atrapa los ojos y que no se veía».
Toda una vida entregada a liberar la libertad con la escritura y el compromiso…«se escribe a partir de lo que se ha conseguido ser», una gran mujer que echó por tierra la afirmación de Stendhal: «todo genio nacido mujer es un genio perdido para la Humanidad»…¡Gracias Castor por sus lecciones, por las sendas que abrió y por el compromiso de una vida que, cual viejo topo, horadó los intocables cimientos de la sociedad patriarcal!
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Simone de Beauvoir, una mujer refractaria
« Construiré una fuerza en la que me protegeré para siempre»
« Acepto la gran aventura de ser yo »
Tomo el título en préstamo de Michel Onfray, aunque tras incluirla en el conjunto de los refractarios junto a Georges Politzer, Paul Nizan y Albert Camus, la emprende con ella para hurgar en algunas supuestas vergüenzas, y para llegar a mantener entre otras lindezas, dejando de lado los indignos señalamientos políticos, que fue una lesbiana traidora y que el Segundo sexo no es un libro feminista…nadie se había enterado y todos, y sobre todo todas, lo han considerado pues equivocadamente…¡cosas de la lúcida mirada del normano! Al final el carácter refractario se reduce a que su obra, se refiere El segundo sexo,supuso una bofetada para el machismo dominante (Véase su Contre-Histoire de la philosophie 9 / «Les consciences réfractaires». Grasset, 2013; pp. 323-416). Sin entrar en mayores, se podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con algunas de las posturas de la mujer mas de lo que no cabe duda es que su figura se convirtió en modelo de mujer independiente, y su obra y su comprometida vida supusieron un grito de alerta acerca de la posición marginada y sumisa que se reservaba a las mujeres en la sociedad patriarcal, y la apertura de las puertas al feminismo moderno, resultando que en el campo de la lucha por la igualdad y emancipación femenina hay un antes y un después de ella.
A la hora de hablar de este brillante personaje trataré de evitar varios desvíos que salen al camino a las primeras de cambio, casi de manera inevitable: derivar por al campo de la filosofía y evitar igualmente asociar su nombre, y actividad, con la de Jean-Paul Sartre, cosa harto difícil ya que sus vidas avanzaban por las sendas del amor necesario frente a los contingentes con los que alternaban cada uno de ellos. Con respecto a lo filosófico, se puede señalar que habitualmente en las historias de la filosofía o no sale ella o si se le nombra, simplemente, es para asociarla automáticamente con Sartre y con el existencialismo sin más ( seguidora de…); dos cosas se pueden decir al respecto, aun siendo cierto que su actividad esencial en el campo de la escritura fue lo autobiográfico (su vida como materia prima para la escritura y como obra de arte), también lo es que son varias sus obras que exploran el campo filosófico (Sade, Por una moral de la ambigüedad, Pyrrhus et Cinéas, amén de El segundo sexo, claro ) y que las oposiciones para agregadurías, en la enseñanza, fueron en la rama de la filosofía, quedando segunda tras Jean-Paul Sartre, hay quienes afirman que ella es la que debería haber obtenido el primero puesto ( Michéle Le Doeuff de la que se puede leer con provecho: «El estudio y la rueca. De las mujeres, de la filosofía, etc.», Cátedra, 1993)…). A tal labor docente se dedicó en diferentes destinos hasta que hubo de dejarlo por algunos líos amorosos con algunos alumnos /as. Así pues, inútil buscar en los diccionarios de filosofía o similares alguna pista sobre ella ( a modo de ejemplo diré que en el diccionario de Filosofía de Espasa-Calpe, dirigido por Jacobo Muñoz y que cuenta entre los colaboradores a la destacada feminista Celia Amorós, no hay ninguna entrada dedicada a ella: únicamente en la entrada feminismo y en la de Sartre aparece su nombre; o en mi búsqueda saltarina ojeo la «Histoire de la philosophie française» sous la direction de Denis Huisman. Perrin 2002, y a ella se le dedica como media página y alguna mención al hablar de Sartre) . Siguiendo la misma o parecida lógica evito recurrir a las biografías numerosas de Sartre, ya que obviamente ella aparece como compañera de, siempre como acompañante o segundona con respecto a gran hombre. Añadiré que teniendo en cuenta que el libro que hemos leído es autobiográfico y ha de incluirse en el campo de la literatura, no exploraré tampoco los libros relacionados con el feminismo en los que por supuesto ocupa un papel destacado, de honor…no toca, si bien algún destello al respecto asomará sin duda.
Dos cuestiones parecen necesarias señalar: 1) la propia Simone de Beauvoir señalaba que ella no tenía mayor creatividad en el campo filosófico, considerando que, sin embargo, en el terreno de la literatura era en donde se encontraba cómoda y en donde podía, debía, realizar su labor, y 2) si una obras filosófica se valora por la huella e influencia que supone con respecto al comportamiento de los lectores, no cabe duda de que la obra de la pensadora-en especial El segundo sexo– ha tenido mucho mayor presencia e influencia que El ser y la nada o Crítica de la razón dialéctica. A mi modo de ver no le falta razón a Sarah Bakewell quien en su recomendable libro «En el café de los existencialistas» (Ariel, 2016; p.277 /https://kaosenlared.net/la-filosofia-habitada-el-existencialismo/ ), afirma que « El segundo sexo podría haberse establecido en el canon como una de las mayores reevaluaciones culturales de los tiempos modernos, un libro para colocar junto a las obras de Charles Darwin (que resituó a los humanos en relación con otros animales), Karl Marx (que resituó la alta cultura con relación a la economía) y Sigmund Freud (que resituó la mente consciente en relación con lo inconsciente)» [Un libro de sumo interés para acercarse al pensamiento filosófico de la autora: « Sexe et existence. La philosophie de Simone de Beauvoir» de Eva Gothlin ( Michalion, 2001)].
Ciertamente fue en el campo de la escritura en donde desarrolló su misión – así se tomaba el oficio de escribir desde su inicios- y este mismo años ha sido publicada en la selecta colección de la Pléiade, signo de consagración en el país vecino; dos volúmenes con sus obras autobiográficas , ses Mémoires, que suman tres mil páginas. Hace años que se publicaron en dicha colección las novelas ( 1982), el teatro ( 2005) y los textos autobiográficos (2010)de su compañero.
Sintomático resulta que en las últimas líneas de la tercera entrega autobiográfica, La fuerza de las cosas, se lea: « al volver una mirada incrédula a esa crédula adolescente mido con estupor hasta qué punto he sido estafada» (j´ai été flouée ). No parece que haya que forzar mucho las cosas para ver en esa afirmación una realidad de la que era consciente: que su figura había quedado reducida en lo que hace a su verdadera importancia que coincide con lo que vengo afirmando desde el inicio de estas líneas.
Ya desde sus primeros pasos su vida se fue desarrollando en lucha permanente contra los límites que le suponían, redundancia excusada, limitaciones e imposiciones por parte de las normas familiares, los roles asignados, y otras formas de dependencia. Este deseo de ser libre e independiente, le conducían a cierta soledad, al menos en ciertos ambientes, y una caminar en soledad, sin ceñirse a las indicaciones de autoridad alguna. El propósito señalado, que ya asomaba desde sus años tempranos, le llevaba a trabajar en la construcción de sí misma, al considerar la propia vida como responsabilidad propia lo que exigía denodados esfuerzos y un trabajo permanente por esculpirse a sí misma; la existencia como obra de arte, reflejada en la escritura (escribía a los dieciocho años: « descubrir el tesoro que se lleva consigo y tener la posibilidad de contemplarlo sin usar todavía; tener el derecho para conservarlo durante un tiempo determinado, probarlo, y no detenerse y elegir»); ella que buscaba la libertad y también la felicidad, aunque siempre dispuesta de renunciar a la segunda en beneficio de la primera…decía en La fuerza de las cosas: « en toda mi existencia , no he encontrado a nadie que estuviese tan dotado como yo para la felicidad, nadie se entregaba con tanto empeño para alcanzarla como yo. Desde que llegué a tocarla , se convirtió en mi única tarea. Si se me hubiese propuesto la gloria, y que ésta supusiese el fin de la felicidad, habrías rechazado».
Todo ello se tradujo en una trayectoria que le condujo de ser demoiselle de Beauvoir a Castor, cuando ya se integraba en aquel de hombres estudiosos e irreverentes con los valores dominantes de la sociedad biempensante; el mote se lo puso René Maheu en los tiempos en que preparaban oposiciones. Una lucha permanente guiada por una sed insaciable de libertad. Hay una biografía que se basa en los datos relacionados en los tomos de las memorias de la escritora que resulta francamente recomendable : Castor de guerre. Un portrait de Simone de Beauvoir de Danièle Sallenave ( Gallimard, 2008), sin obviar una obra traducida al castellano: « Simone de Beauvoir» ( Plaza & Janés Editores, 1987), o un accesible y reciente libro debido a Carmen G. de la Cueva« Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir» (Lumen, 2018 / de él dí cuenta en el momento de su publicación en mayo: https://kaosenlared.net/simone-de-beauvoir-al-desnudo/ ) que resultando correcta tiene una importante limitación: se publicó originalmente un año antes que el fallecimiento de la biografiada. A menudo, por no decir siempre, se suele encasillar a esta mujer , reduciendo su figura a la autora de una biblia del feminismo moderno, a los amoríos hors norme ( alumnos y alumnas , amor necesario con Sartre, y contingentes con Lanzmann, Nelson Algren, etc.), a sus implicaciones y posicionamientos con respecto a la política internacional y francesa (nacionalismo, comunismo, guerra de Argelia, mayo del 68, luchas por la legalización del aborto, etc., etc., etc.), obviándose la importancia y volumen que adquirió su obra escrita: filosofía, ensayo, novelas, memorialista y autora de abundante correspondencia. Resulta justo y oportuno destacar la originalidad de su proyecto autobiográfico que nos llevan a acceder a la continuidad de su vida y de los acontecimientos vividos, en una magistral reconstrucción memorística que se compone de los recuerdos, por supuesto, tratados con una certera retrospección, subjetiva y escrita con minucia, y pensada una y otra vez hasta darle la forma definitiva. La tendencia auto-analítica propia a todos los pinitos autobiográficos se distinguen en su caso por varias cuestiones: la clara conciencia de la talla intelectual que va adquiriendo su figura, la capacidad de entreverar las anécdotas con las hondas reflexiones a las que dan lugar ( cosa que ya se veía igualmente en El segundo sexo o en La vejez), y su capacidad de revisar sus propios relatos y posiciones, reconociendo sus fallos, sus deudas y sus límites personales.
«He querido que en este relato circule mi sangre; he querido arrojarme a él, todavía viva, y cuestionarme en él antes de que todas las cuestiones se hayan extinguido.Tal vez sea demasiado pronto ; pero mañana será demasiado tarde», decía en su segunda entrega y ese es el propósito que mantuvo firme y que no varió en los cinco tomos de su autobiografía: «Memorias de una joven formal» ( 1958) – 1908 a 1929-, «La fuerza de la edad» ( 1960)- 1924 a 1944-, los dos volúmenes de « La fuerza de las cosas I y II» (1963) – 1944 a 1962-y «Final de cuentas »( 1972)- 1962 a 1972-, no están compuestos del mismo modo: así como el primero sigue un orden estrictamente cronológico, del mismo modo que el primer volumen de La Fuerza de las cosas, que abarca el periodo que va de la Liberación hasta los acuerdos de Evian; el segundo presenta una especie de balance , recapitulando sobre los hechos anteriormente relatados. El último por su parte, se centra sobre dos de los ejes fundamentales de su quehacer: su feminismo y su ateísmo.
La escritura de estas memorias le conducen a revisitar los diferentes momentos de su vida, y a analizar los pasos dados, tarea que adopta una vertiente colectiva ya que deja ver la trayectoria de la historia de las mujeres y el camino recorrido por los feminismos de todos los continentes. Es la voz de una intelectual militante que deviene una voz colectiva en pos del feminismo igualitario que – según su visión – es una necesaria revolución…«yo pensaba en otro tiempo que la lucha de clases debía pasar antes que la lucha de sexos, considero ahora que es preciso que ambas luchas vayan juntas» se lee en el último volumen de sus memorias, y la « opacidad de la empresa de vivir», transformada en trasparente a través de la literatura.
1908 : nace, el 9 de enero,. Su padre desciende de una familia de nobleza reciente y se considera agnóstico; su madre , ferviente católica, desciende de ricos banqueros de Verdun. Educada en medio de contradictorias morales si bien con una indudable impronta tradicionalista y cercana al catolicismo. De tal herencia, tradicionalista y conservadora, tratará de escapar durante toda su vida, mostrando más cercanía con su padre que era un apasionado del teatro y de la literatura; « crecí habituada a la idea de que mi vida intelectual – encarnada por mi padre- manifestada por mi madre – eran os campos de experiencia radicalmente heterogéneos, que no tenían nada en común. La santidad y la inteligencia pertenecían a dos esferas muy diferentes, y las cosas humanas – cultura, política, negocios, educación y costumbres- no tenían nada que ver con la religión»
1910: nace su hermana Henriette, conocida como Poupette, y que convertida en pintora cambiará su nombre por el de Hélène.[ De cara la relación entre Simone y Hélène, no me resisto a recomendar : « Las hermanas Beauvoir» de Claudine Monteil ( Circe, 2004).]
1913: Comienza sus estudios en un colegio elitista y católico, Adeline Desir, obteniendo unos resultados brillantes; conoce a quien sería su íntima amiga Élisabeth Lacoin (Zaza en Memorias de una joven formal) .
1919: Sy familia se arruina.
1921-1922: Años de conflictos con su familia. Pierde la fe.
1924: Obtiene la calificación de “bien” en la primera parte del bachillerato.
1925: La misma nota el segunda parte. Compagina los estudios de letras clásicas en el Institut Sainte-Marie de Neuilly, con los estudios de matemáticas generales en el Instituto católico con los de Filosofía; a partir de 1926 se matricula en la Sorbona para cursar una licencia en filosofía, allá establece unas relaciones de estrecha camaradería con Maurice Merleau-Ponty y Maurice Gandillac entre otros. Mantiene con su primo Jacques Champigneulle un idilio amoroso.
1927: Comienza varias novelas. Se compromete en los Équipes sociales de Robert Garric, que había sido su profesor de literatura. Comienza a escribir su diario. Conoce a Maurice Merleau-Ponty.
1928-1929: Presenta su memoria sobre Leibniz y se inscribe para la agregación de filosofía. Establece lazos de amistad con René Maheu que es quien le pondría el mote de Castor; es él quien le pone en contacto con sus grupo de amigos de la rue d´Ulm: Jean-Paul Sartre y Paul Nizan. estableciéndose de inmediato con el primero una sintonía y un amor necesario que no les impediría a ninguno de los dos establecer esporádicos amores contingentes. Juntos preparan la oposición para agregadurías, obteniendo ella la segunda plaza, Sartre logró la primera. A sus veintiún años es la agregada de filosofía más joven de Francia. Muere el 25 de noviembre Zaza.
1931-1933: Se le destina a Marsella, al año siguiente a Rouen y en 1936 al parisino Liceo Molière; Sartre había sido destinado al Havre .
1936: La pareja se reencuentra en París: ella enseña en el liceo Molière , él en el Pasteur. Se lía con Jacques-Laurent Bost.
1938: Acaba la redacción de Primauté du spirituel, que fue rechazado tanto por Gallimard como por Grasset, según diría ella más tarde........
