37 días en Irán
….Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta –las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas– ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma […] El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para dar la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones.
F. Engels: Carta de José Bloch. Londres 21-22 de septiembre de 1890
1.- Entre el 28 de diciembre de 2025 y el 3 de enero de 2026 se celebró en Teherán una conferencia organizada por el Ministerio de Exteriores iraní bajo el título: “Desarrollos recientes en Asia Occidental, Medio Oriente, Europa y América Latina, sus repercusiones en la región y el mundo, y cómo enfrentarlos”. Participaron también coordinadores de la Asociación de Estados Unidos, América Latina, Europa, Sudáfrica, Australia. Tampoco faltaron los argumentos sobre por qué había que impulsar el Movimiento Global en Apoyo a la Opción de Resistencia. A esta reunión acudimos Txema Sánchez y yo, ambos miembros de antiimperialistas.com. Ya habíamos participado en el anterior debate, el de diciembre-enero de 2024/25, y Txema en el de 2023/24.
2.- Entre la conferencia de 2024/25 y la de 2025/26 se ha endurecido sobremanera el contexto mundial y la coyuntura que intenta asfixiar y destrozar Irán. Uno, la decadencia imperialista se agrava, exigiendo a EEUU, al ente israelí, a la UE, a Japón, etc., una intensificación de sus agresiones externas y de las represiones internas contra sus propios pueblos. Dos, y a pesar de ello, Irán está mejorando militar y políticamente, a la vez que lucha contra los efectos de las sanciones y aranceles para contener la inflación en medio de ataques terroristas. Tres, en su carrera contra el tiempo, el imperialismo lanzó la criminal «guerra de los 12 días» de junio de 2025, fracasando e implorando una «paz» que no es otra cosa que el tiempo de preparación para otra guerra. Y cuatro, la venganza tras aquella derrota fue otra guerra, pero ahora en forma de guerrilla de terror indiscriminado dirigida desde los centros militares imperialistas en los primeros días de 2026, que concluyó en otro fracaso, como veremos.
3.- Teniendo esto en cuenta, no deja de sorprender la solidez de la conciencia iraní: en su gran mayoría los y las iraníes saben de alguna forma que el imperialismo necesita destruir su país y que está preparándose para un ataque múltiple aún más devastador que los anteriores. También llama la atención que en esas condiciones el pueblo avanzase en sus libertades y derechos cotidianos sin dejarse atrapar por la pasividad derrotista. Aunque luego volvamos a este tema, va retrocediendo el uso del hiyab, aumentan las expresiones de libertades afectivas y de relaciones; pese a los problemas económicos y el riesgo de nuevos ataques, la proverbial amabilidad iraní facilita las relaciones interpersonales, etc. La mentirosa propaganda occidental, obcecada en presentarnos un país enmudecido por la represión islámica, triste y en tensión psicológica, va mostrando su falsedad conforme convives diariamente con el pueblo.
4.- Para conocer el porqué de estas y otras realidades cotidianas que el racismo occidental es incapaz de ver, hay que saber que Irán no es un país árabe, sino una cultura persa de tres mil años de historia con enormes recursos ansiados por lo que se llama Occidente. La identidad persa lo permea todo, también el chiismo, de modo que es necesario hablar de chiismo iraní y no sólo de chiismo a secas. Tenemos el ejemplo de la fiesta persa del Noruz o de Año Nuevo solar, muy anterior a la religión musulmana, al Ramadán del Año Nuevo lunar: se ha creado un sincretismo apoyado por las instituciones, capaz de integrar esas costumbres tan distantes en el tiempo y en las normas productivas y reproductivas. El gobierno está desarrollando una sabia política de adecuación al presente de la identidad persa que subsiste en la cultura popular, de las tradiciones de lucha en defensa de la independencia persa antigua, para aumentar la solidez defensiva ante los innegables riegos de ataques imperialistas. Desde luego que esta sabia política es incomprensible para la estulticia eurocéntrica que desprecia la dialéctica de la historia.
5.- El chiismo iraní, que no árabe, dirigido por Jomeini buscaba la independencia nacional justa y respetuosa con un sistema democrático pluripartidista dentro de una constitución aprobada mediante referéndum por el pueblo. Aquí volvemos a chocar con la ceguera occidental que reduce la abstracción-democracia a la lógica dictatorial del valor tal cual se ha desarrollado en Europa desde el siglo XVII. Sabemos que el antagónico inconciliable de la democracia burguesa es la democracia socialista como antesala del comunismo. En su permanente lucha a muerte en esta unidad de contrarios, surgen otras formas de democracia que pueden impulsar el avance al socialismo o retrasarlo: todo depende de la misma lucha. Pues bien, en la democracia iraní el líder supremo, el Ayatola, tiene la responsabilidad de asegurar la independencia, la justicia consustancial al chiismo persa, esencialmente antiimperialista e internacionalista como se está viendo en la práctica, y la axiología chií.
6.- Como toda identidad nacional, la iraní también evoluciona permanentemente por la presión de sus contradicciones internas y de las amenazas externas. Sobre todo durante su exilio en Irak entre 1965 y 1978, Jomeini criticó duramente al capitalismo por su inhumanidad esencial y su desprecio a la voluntad popular. Mientras que el ‘marxismo’ economicista y anti dialéctico tan apreciado en Occidente, menosprecia la fuerza material de la subjetividad oprimida por muy utópica que sea, la historia de la lucha de clases y de liberación de los pueblos enseña que bien dirigida la utopía liberadora se convierte en un arma casi invencible: con su creencia bíblica, Jomeini sostenía que pueblo iraní debía aprender de Moisés en su lucha contra el Faraón durante la travesía del desierto hasta su plena libertad, y que, además, debía ayudar a liberarse a otros pueblos oprimidos.
7.- La ejemplaridad personal de Jomeini y de sus seguidores, se enfrentaba totalmente a la podredumbre corrupta de la dictadura del Sha y del imperialismo que le sostenía en el poder. Otra baza fundamental de la revolución política chiita era su libertad de elección popular de líderes locales: cada uno de ellos debía ganarse la confianza y el apoyo de sus seguidores y vivir de lo que éstos les aportaban. Mientras que el cristianismo es inseparable de una burocracia vertical autoritaria muy bien surtida de riquezas, el chiismo persa mostraba una austeridad sorprendente, recordándonos a algunos de los primeros cristianos, órdenes mendicantes y milenaristas del medievo, curas obreros y miembros de la teología de la liberación. El chiismo persa es justo lo contrario de las sectas pentecostalistas, evangelistas, sionistas, etc., generosamente subvencionadas por el imperialismo que propagan mensajes ultra reaccionarios.
8.- Naturalmente, aquí contraponemos bloques generales entre el chiismo persa y las sectas cristianas reaccionarias. Si pudiéramos analizar en detalle las evoluciones concretas de los sucesivos gobiernos iraníes, desde el primer Consejo de la Revolución Islámica del 6 de noviembre de 1979 hasta el noveno presidente, el actual Masoud Pezeshkian, descubriríamos varias líneas socioeconómicas y sociopolíticas que oscilan entre un neoliberalismo tímido y una planificación estatal respetuosa con la propiedad privada. Ninguna es socialista en el sentido de socializar las fuerzas productivas pero siempre dentro del respeto escrupuloso a la Constitución Islámica mayoritariamente aprobada por el pueblo en 1979 y refrendada posteriormente. Aquí debiéramos comparar este utopismo progresista con los proyectos de otras utopías religiosas similares, pero nos desbordaría el espacio disponible. Lo que sí es innegable es que la democracia iraní, pese a todas sus limitaciones, es cualitativamente más progresista y humana que la democracia de Trump, Milei, Netanyahu, etc. El autoritarismo, las fuerzas neonazis y fascistas que avanzan por Europa con la excusa de salvar la «democracia occidental» o simplemente salvar la propiedad burguesa, tienen en la democracia iraní uno de sus enemigos actuales más acérrimos.
9.- En 1953 EEUU organizó un golpe de Estado para impedir que el reformista Mosaddegh pudiera llevar a cabo su tímido programa de cambios superficiales destinados a........
