No a la guerra, los pueblos no la provocan
Las provocan los grandes especuladores financieros, los mercaderes de la muerte, quienes se enriquecen con la industria armamentística. Mientras unos pocos acumulan beneficios, pretenden que seamos los trabajadores y trabajadoras quienes paguemos las consecuencias de esta nueva guerra en Oriente Medio.
El conflicto imperialista encabezado por Israel y Estados Unidos se dirige ahora contra la nación persa. Esta guerra no solo extiende dolor, muerte y destrucción entre los pueblos de la región. También persigue apropiarse de la riqueza social: primero mediante la venta masiva de armas y después mediante el negocio de reconstruir lo que las propias bombas han destruido. Como siempre, la riqueza que produce la mayoría termina en manos de una minoría.
Pero las balas y las bombas no solo matan a los trabajadores de aquella región. También golpean la economía de las familias en Occidente. Las fuerzas conservadoras exigen que con nuestros impuestos paguemos esta guerra recortando derechos como las pensiones y la sanidad y creando una deuda pública para las generaciones........
