Sobre las flotillas hacia Gaza y la resistencia internacionalista de los pueblos
Desde hace más de quince años, diversas Flotillas han intentado desafiar el bloqueo israelí a la Franja de Gaza. Desde las primeras salidas del Free Gaza Movement en 2008 —cuando dos embarcaciones llevaban unas 10.000 toneladas de ayuda humanitaria con cientos de activistas de decenas de países— hasta las múltiples acciones de la Freedom Flotilla Coalition y de la Global Sumud Flotilla, la idea ha sido siempre la misma: romper el cerco, abrir un corredor marítimo humanitario para entregar ayuda y visibilizar la situación del pueblo palestino bajo asedio, ocupación y exterminio sistemático.
En 2010, la flotilla compuesta por seis barcos y más de 600 personas de 37 países fue interceptada por fuerzas israelíes en aguas internacionales; nueve activistas y un periodista murieron, y treinta resultaron heridos, en lo que fue uno de los momentos más dramáticos de estas acciones.
En 2025, la historia se repitió:
• La Flotilla de la Libertad de Gaza de junio de 2025, con suministros como leche maternizada, medicamentos e insumos médicos, fue abordada y confiscada por Israel en aguas internacionales antes de poder acercarse a Gaza, con activistas detenidos y deportados.
• El Handala, otro barco de la misma flotilla, también fue interceptado con su tripulación de más de veinte personas, incluidos parlamentarios y periodistas, siendo requisado y trasladado a puerto israelí.
• La Global Sumud Flotilla de 2025 —la más ambiciosa hasta ahora, con más de 40 barcos y más de 500 voluntarios, además de más de 15.000 personas registradas para apoyar la misión desde múltiples países— fue bloqueada, con decenas de embarcaciones detenidas y tripulantes arrestados.
Ninguna de estas flotillas ha logrado hasta hoy romper el cerco naval ni entregar la ayuda prometida al pueblo palestino en Gaza. La mayoría han sido interceptadas antes de alcanzar la Franja, y en la práctica tanto las embarcaciones como sus cargas han terminado incautadas, destruidas o desviadas bajo argumentos de seguridad. A esto se suma que varios de estos barcos nunca han sido devueltos, y que los suministros humanitarios —alimentos, medicamentos e insumos médicos—, reunidos con aportes solidarios de miles de personas en el mundo, han terminado bajo control del mismo Estado que impone el bloqueo.
Está claro que estos esfuerzos han tenido un enorme costo. Energía, movilización y logística internacional. La movilización de cientos de activistas, muchos de ellos detenidos o deportados, como ocurrió con 48 de los 49 activistas españoles de la Global Sumud Flotilla. Recursos económicos y tiempo invertido en barcos, equipos, desplazamientos y también en los viajes individuales de cada activista, que muchas veces implican trayectos intercontinentales financiados personalmente o colectivamente en sus países de origen, lo que también condiciona quiénes pueden efectivamente formar parte de estas delegaciones.
Si se considera el conjunto de estos factores —arriendo o compra de embarcaciones, adecuaciones técnicas, combustible,........
