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Palantir y el Nuevo Orden: el neoliberalismo ha muerto. Dile hola al tecnoseñorío

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01.05.2026

Una nueva forma de capital está ascendiendo: el capital en la nube — máquinas algorítmicas en red que otorgan a sus dueños poderes notables para modificar nuestra conducta. Y así como los financieros necesitaban el neoliberalismo, los señores de la tecnología de hoy necesitan una nueva ideología para legitimar su dominio. Yo la llamo techlordism [tecnoseñorío].

Durante medio siglo, el neoliberalismo fue el credo indiscutido de la élite global. Nacido de las cenizas de Bretton Woods, santificó la emancipación del capital financiero de las ataduras regulatorias del New Deal. Su genio no fue la originalidad sino la actitud.

A diferencia de Adam Smith o John Stuart Mill — quienes se preocupaban por el momento preciso en que los mercados podían fallar — los neoliberales declararon al mercado infalible. Incluso cuando Wall Street hundió nuestras economías, insistieron en que la intervención humana solo empeoraría las cosas. Eso les venía de perlas a los financieros. Pero esa época terminó.

Una nueva forma de capital está ascendiendo: el capital en la nube — máquinas algorítmicas en red que otorgan a sus dueños poderes notables para modificar nuestra conducta. Y así como los financieros necesitaban el neoliberalismo, los señores de la tecnología de hoy necesitan una nueva ideología para legitimar su dominio. Yo la llamo tecnoseñorío.

El trabajo del neoliberalismo era proveer una cobertura ideológica y pseudocientífica para el reciclaje incesante de dólares a través de los déficits usamericanos. El trabajo del tecnoseñorío es mucho más radical: proveer la cobertura ideológica para colonizarlo todo — el esfuerzo humano, las instituciones estatales y el propio Wall Street.

Consideremos los tres frentes. Primero, el tecnoseñorío debe legitimar el reemplazo de los humanos falibles y rebeldes por el capital en la nube en todos los ámbitos, desde la medicina hasta la traducción de poesía y la crianza de niños. ¿Por qué? Porque mientras más profunda sea la penetración, mayores serán las rentas en la nube para la clase tecnofeudal.

Segundo, debe legitimar la colonización del estado — privatizar los datos públicos, conectar sistemas a la agencia tributaria y al Pentágono, como ya lo han hecho el DOGE de Elon Musk y Palantir de Peter Thiel.

Tercero, debe legitimar la colonización de Wall Street, fusionando el capital en la nube con los servicios financieros para crear unas finanzas en la nube sin trabas fuera de los mercados tradicionales.

La nueva ideología ya está aquí. El tecnoseñorío muta el transhumanismo, así como el neoliberalismo mutó el liberalismo clásico. Reemplaza al Homo Economicus neoliberal por un HumAIn amorfo — un continuo humano-IA — y sustituye el mercado divino por una nueva divinidad: el algoritmo divino, volviendo obsoletos los mercados descentralizados en favor del emparejamiento centralizado estilo Amazon.

Las repercusiones son impresionantes: vigilancia ubicua, selección automatizada de objetivos en los campos de batalla, inestabilidad macroeconómica (las rentas en la nube destruyen la demanda agregada), el fin de la democracia incluso como ideal (aplaudido por Peter Thiel), y la muerte de las universidades reemplazadas por aumentos personalizados por la IA.

Y sin embargo, la fealdad total del tecnoseñorío se ve mejor no en la teoría abstracta sino en los manifiestos tácitos de su vanguardia.

Un tuit reciente de Palantir expone con orgullo su programa señorial tecnológico [ver debajo]. Leyendo entre líneas, queda dolorosamente claro que Silicon Valley reconoce su deuda inconmensurable con la clase gobernante que rescató a los banqueros criminales mientras destruía el sustento de la mayoría de los usamericanos. De hecho, lo grita a los cuatro vientos: defenderá a esa clase gobernante hasta la muerte — literalmente — en nombre, supuestamente, de una mayoría que trata con desprecio.

Al mismo tiempo, Palantir tiene la mira puesta en varios paquetes de rentas. Por ejemplo, está acechando la Apple Store, babeando ante la idea de reemplazar tu iPhone con un dispositivo que disuelve lo que queda de tu privacidad. Palantir no regala nada; al contrario, crece sembrando miedo y vendiendo una falsa sensación de seguridad. Glorifica la fuerza bruta. La ética es para tontos, proclama. Lo que Occidente necesita es más del software asesino de Palantir.

Se vienen robots asesinos impulsados por IA, y la tarea de Palantir es lucrarse magníficamente construyéndolos primero, y preguntando después. Los tratados internacionales que limiten estas armas deben evitarse a toda costa. Cualquier pobre diablo que carezca de contactos para evitar las trincheras será reclutado — así que olvídate de pagar sueldo a los soldados usamericanos. Todos los flujos de ingresos deben converger en Palantir, donde los accionistas ganan mientras los no accionistas mueren.

Palantir trabaja a destajo para equipar a los Marines de USA con robots asesinos que les arrancan cualquier resto de juicio ético que les quede. En el frente interno, la sociedad usamericana debe ser vuelta perfectamente incapaz de cualquier debate que restrinja la capacidad de Palantir de eliminar cualquier oportunidad restante de rechazar las selecciones de objetivos de su software. Los funcionarios deben ser despedidos en masa — excepto unos pocos aprobados por Palantir y pagados con enormes salarios por los contribuyentes.

Pasando a la esfera política, Palantir sostiene que Donald Trump debe ser beatificado por haberse lanzado al servicio público. No perdonarlo todo a tipos como Trump arriesga nuestra alma — sin mencionar que abre la posibilidad........

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