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Crónicas del Apocalipsis Pendiente (desde Ighil Leghzel, Argelia)

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21.08.2026

Desde: Ighil Leghzel, Argelia. Costa de la Cabilia marítima, entre Azeffoun y Tigzirt. Una aldea bereber en un acantilado sobre el Mediterráneo que no aparece en ninguna guía turística porque ninguna guía turística ha llegado hasta aquí todavía. Unas pocas barcas de madera en la cala de abajo. Redes secándose al sol con ese olor específico a pescado y a sal y a tiempo que no tiene prisa. Sentado en una piedra plana junto al viejo pescador retirado que guarda la Thibarine debajo de su barca. Licor de dátiles tunecino que le llega de contrabando desde Tabarka y que comparte con la generosidad específica de quien tiene poco y lo ofrece todo.

El viejo pescador se llama algo que en castellano no existe y que, en cabilio suena a la descripción de algo que ocurre en el mar cuando nadie está mirando. Lleva dos horas sin decir nada. El Mediterráneo está hoy quieto y azul y completamente ajeno a lo que está pasando a doscientos kilómetros al noroeste, al otro lado del agua, donde Ceuta lleva cuarenta y ocho horas siendo el centro del mundo conocido según la televisión española, italiana, danesa, finlandesa, sueca y la Comisión Europea. Desde Ighil Leghzel el mundo conocido tiene otro tamaño. El horizonte es el horizonte. El pescado se seca. La Thibarine sabe a dátiles y a decisiones que mañana habrá que justificar. La estoy bebiendo sin justificación previa, que es la única forma honesta de beberla.

Ceuta: cómo Marruecos usó a cincuenta mil personas como mensaje diplomático y Europa culpó al mensajero

La mayor avalancha migratoria hacia Ceuta coincidió con la celebración del 27º aniversario de la entronización de Mohammed VI. El rey se encontraba a veinticuatro kilómetros de la frontera. Del lado marroquí no había policía. Del lado español tampoco había suficiente para lo que venía. Analistas internacionales insisten en que estos repuntes coordinados forman parte del uso de los flujos migratorios como palanca diplomática por parte de Marruecos. El control de las fronteras terrestres se entrelaza con el choque de intereses sobre la soberanía del Sáhara Occidental.

La pregunta que nadie en los platós televisivos europeos formuló con la claridad que merecía es esta: ¿por qué ahora? La respuesta requiere mirar el contexto durante más de cuarenta y ocho horas seguidas, que es aproximadamente el doble del tiempo que el ciclo de noticias dedica a cualquier cosa antes de necesitar otro escándalo. Desde los Acuerdos de Abraham de 2020, Marruecos normalizó relaciones con Israel a cambio de que Washington reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. En enero de 2026, Rabat y Tel Aviv firmaron un plan de trabajo militar conjunto, y en febrero Washington y Marruecos suscribieron un memorando para la exploración de minerales........

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