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Entrevista al «Equipo Nixor»: «Los problemas que alimentan a AfD son reales; los enemigos que señala, no»

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11.09.2026

Entrevista al «Equipo de Investigación Nixor», autores del libro «AFD: la rebelión reaccionaria que sacude Alemania»

     Alternativa para Alemania (AfD) ya no puede ser tratada como una anomalía pasajera. Tras convertirse en la segunda fuerza federal en 2025, AfD acaba de obtener el 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt. Su avance plantea una pregunta decisiva: ¿por qué millones de trabajadores apoyan a un partido cuyo programa protege la propiedad privada y favorece especialmente a las rentas más altas?

En  el libro  «AfD: la rebelión reaccionaria que sacude Alemania», el Equipo Nixor de Investigación ha intentado  responder a esas dos interrogantes sin recurrir a dos explicaciones tranquilizadoras: ni todos los votantes de AfD son nazis, ni AfD es una fuerza popular y antisistema.

Con objeto de aclarar estos extremos, hemos conversado con sus autores sobre la crisis industrial alemana, las heridas de la reunificación, la inmigración, Rusia y el peligro de una reorganización autoritaria del capitalismo.

—El título define el fenómeno como una «rebelión reaccionaria». ¿No es una contradicción hablar de rebelión y reacción al mismo tiempo?

   —Esa contradicción constituye precisamente la clave del libro que acabamos de editar.

  AfD se ha rebelado contra el bloque político que ha administrado Alemania durante las últimas décadas, contra Bruselas, contra la política energética, contra las sanciones a Rusia y contra determinados consensos culturales. Pero no se rebela contra el poder económico que condiciona la vida de la mayoría. Cuestiona a los administradores del capitalismo alemán, no la propiedad privada de las grandes empresas, los bancos o los fondos de inversión.

        El tema migratorio permite observar con especial claridad esta operación política. AfD explota preocupaciones y conflictos que tienen una base real: la escasez de vivienda, el deterioro de los servicios públicos, la precariedad laboral o el temor a perder posiciones sociales. Sin embargo, presenta al inmigrante como causante de problemas producidos por décadas de privatizaciones, inversión pública insuficiente, bajos salarios y subordinación de las necesidades sociales al beneficio empresarial. De esta manera, transforma un conflicto entre quienes poseen los recursos y quienes dependen de ellos en un enfrentamiento entre trabajadores nacionales y extranjero

La inmigración se convierte así en una explicación sencilla y emocionalmente poderosa para contradicciones mucho más profundas. AfD no pregunta por qué faltan viviendas, quién se beneficia de la precariedad o por qué se debilitaron los servicios públicos. Señala, en cambio, a quienes llegan como competidores por recursos escasos. El inmigrante ocupa el lugar del empresario que paga salarios insuficientes, del fondo que especula con la vivienda o del Gobierno que recorta prestaciones.

      Hay que reconocer el fenómeno como una  rebelión porque ha logrado movilizar un malestar real y ha roto con  lealtades electorales muy arraigadas en el votante germano. Y es a la vez reaccionaria porque desvía ese malestar hacia la nación, la inmigración y los llamados enemigos internos. El trabajador vota para castigar al sistema político, pero el sistema económico sigue quedando protegido por Afd.

—¿Por qué en el «Equipo de Investigación» estiman insuficiente explicar su crecimiento diciendo que Alemania se ha vuelto de extrema derecha?

—Porque se trata de una etiqueta que describe, pero no explica. Si resulta que más de diez millones dealemanes  han votado a una formación, no podemos meterlas a todas en una misma categoría moral y dar por terminado el análisis. Hay votantes nacionalistas convencidos, racistas, conservadores, trabajadores industriales asustados por el futuro, pequeños empresarios, habitantes del este que se sienten ciudadanos de segunda y antiguos electores de la CDU, el SPD o Die Linke.

     Comprender toda esa diversidad no significa disculpar su voto, sino tomarse en serio el problema. Si uno se limita a llamar ignorantes o nazis a todos esos electores, AfD puede presentarse como la única organización que los escucha. La condena moral, cuando sustituye a la explicación, termina favoreciendo aquello que pretende combatir.

    —La gran interrogante que a nuestro........

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