Los espacios vacíos
Los veo. Los sufro. Cada fin de semana lo mismo. Dónde puede ir un joven un sábado por la noche, un joven de la periferia, sin transporte, sin dinero, sin corriente. Y entonces se reúnen, se arraciman, se abroquelan en torno a una bocina, a dos bocinas, a tres bocinas. Bailando música, cantando música, destilando música, música pegajosa con letra porno.
La de ahora mismo, sexo a lo macho, mujeres deseando a un macho. Lo hacemos en la habitación, en el balcón, con condón o sin condón, dice el tema. Dice más. Cerveza. Esquina. No hay hora de cierre, eso es pura teoría. Pram tan tan. Y he visto niños, bien niños, en medio de esa diversión de adultos, de adultísimos.
Son marginales o han sido marginados. Eso es lo que quieren o eso es lo que pueden. Tienen otras opciones culturales, deportivas y sociales a la mano. Los han........
