Confesiones de mayo
Tengo una amiga a quien admiro profundamente. Juntas hemos recorrido el país, intercambiamos consejos y nos apoyamos con nuestros talentos. En muchos asuntos tenemos criterios opuestos, pero eso no impide buscar un punto intermedio para disfrutar la compañía y profundizar el afecto mutuo.
Nuestras vidas transcurren paralelas y en respetuosa autonomía, pero, de manera tácita, cada persona que se acerca con intenciones amorosas, cada nuevo proyecto, cada desafío que una decide enfrentar, pasa siempre por el escrutinio de la otra, y esa mirada extra de alguien que nos conoce bien es invaluable porque ambas nos deseamos auténtica felicidad.
Tres décadas atrás, tal vez hubiera sido problemático reconocer que ese ser a quien amo, más allá de cualquier estereotipo, es una mujer bisexual. Sin embargo, desde que la conozco, nunca he dudado en caminar con ella de la mano o elogiar su hermoso pelo plateado, y cuando ha hecho falta, hemos compartido un espacio donde dormir, un plato del que comer y una jarra de cerveza o de helado para........
