Algunas coletillas para Pete Hegseth
Me tomé el trabajo de leerme el discurso del secretario de Guerra, Peter Brian Hegseth, en la Base Naval de Estados Unidos, instalada a la fuerza en territorio de la oriental provincia cubana de Guantánamo, el miércoles 10 de junio de 2026. El montaje escénico y más de un párrafo merecen comentario. Nada superficial la amenaza.
Reconocerle sus habilidades como presentador de televisión de la cadena Fox News para ganarse al público receptor, la tropa asignada al enclave militar (marines, soldados, marineros, aviadores…) y la ciudadanía estadounidense. Descendió la escalerilla de la nave con la vestimenta para los ejercicios físicos que utilizan los marinos: short, tenis y pulóver, esencial para ser un «igual» y establecer la empatía necesaria. Les recordó que él mismo realizó allí su primera misión militar.
Efectivamente, Hegseth fue durante 11 meses (2004-2005) oficial de infantería de la Guardia Nacional de Minnesota galardonado con la Medalla de Reconocimiento del Ejército por sus servicios en la prisión militar de alta seguridad o campo de detención, donde Estados Unidos encarceló a un total de 780 hombres musulmanes, durante largos años, sin cargo y sin juicio, sometidos a torturas y vejámenes que convirtieron el lugar en un engendro de crueldad icónico por las graves violaciones de los derechos humanos ejecutadas bajo el amparo de la llamada «Guerra contra el Terror» que inició George W. Bush, el hijo, y donde todavía 40 seres humanos siguen indefinidamente encarcelados.
Hegseth utilizó como símbolo —supongo que para levantar el honor de los soldados— una acción clave de la llamada Guerra Hispano-estadounidense: «…caramba, a menos de 65 kilómetros de aquí, Teddy Roosevelt lideró a los Rough Riders en la colina de San Juan, ganándose la........
