Más que levantar bolsas o despejar esquinas
Durante días, la capital estuvo envuelta en humo. No era la neblina de la madrugada ni el polvo del tráfico, sino el resultado de la quema de basura ante la imposibilidad de recogerla. El aire pesado y la suciedad en las calles se convirtieron en el recordatorio más palpable de las fragilidades.
En medio de esa adversidad, la respuesta no tardó en aparecer. En varias localidades, donde la acumulación de desechos comenzaba a convertirse en un problema serio, convocaron a un trabajo voluntario para limpiar las calles y devolver un mínimo de salubridad al entorno.
La jornada comenzó temprano, cuando aún el sol apenas despuntaba sobre los techos del reparto. Poco a poco fueron llegando vecinos de........
