Moria la titiritera
Hay personajes que forman parte de una cultura antes de que uno termine de entender por qué. Moria Casán es uno de ellos. Cuando llegué a Buenos Aires, hace diez años, sabía quién era por supuesto, pero todavía estaba aprendiendo muchas de esas referencias de la cultura popular argentina que para los demás eran obvias. Con Moria me pasó algo parecido: sabía que era famosa, que había sido vedette, actriz, conductora, que tenía una manera muy particular de hablar (conocida como “Lengua Karateca”), por lo que cualquier cosa que dijera podía terminar convertida en noticia. Con el tiempo entendí que había algo más interesante detrás de todo eso: Moria no solamente construyó una carrera, construyó un personaje y, sobre todo, consiguió mantenerlo vigente durante décadas.
Por eso me interesaba ver Moria, la serie que Netflix estrenó el 14 de agosto, creada y dirigida por Javier Van de Couter, con ocho episodios y con la propia Moria Casán como productora general. Y creo que ahí está una de las claves para entenderla. Esto no es una biografía tradicional, de esas que intentan ordenar una vida desde el nacimiento hasta el presente y explicar cada cosa que pasó. La serie parece mucho más interesada en cómo Moria construyó su propia historia y en cómo decidió contarla. Hay hechos, pero también hay recuerdos, fantasías, exageraciones y bastante imaginación. Algo bastante lógico si estamos hablando de La One.
Una de las decisiones más interesantes es contar distintas etapas de su vida a través de tres actrices. Sofía Gala Castiglione interpreta a la Moria de los años setenta, cuando........
