Normalización de las mentiras
Imagen de la obra "Pijama para seis" / INFORMACIÓN
Dirección: Francisco Cánovas
Una de esas típicas y tópicas comedias de situación con sofá. De enredo a la vieja usanza y de las llamadas «de bobos». De risa fácil, con procedimientos de la farsa. O una función vodevilesca con dinámico ritmo y sin otras pretensiones que no sean entretener y divertir a la mayoría, como así ocurrió en el Principal de Alicante con «Pijama para seis», de Marc Camoletti. Se estrenó en 1985 bajo el título de «No te vistas para cenar», y los equívocos, con giros y situaciones ridículas, se interpretan ágilmente e hicieron disfrutar al numeroso público. En ese aspecto, misión cumplida con la vis cómica y despistada de Gabino Diego y su popular gancho al frente de esta clase de previsibles barullos teatrales. Le acompañan Jesús Cisneros, Isabel Gaudí, Sabrina Praga y Amaia Vargas, a quien le toca interpretar un papel pasado de rosca con indigestas actitudes. Todos se esfuerzan en estar creíbles en el ámbito de lo inesperado, que no deja de ser predecible con disimulos y fingimientos de identidades para que no se descubra la realidad. Golpes de efecto y lo previsto se convierte en imprevisto por obra y gracia del comediógrafo francés, de los actores y de la dirección de Francisco Cánovas. Así las cosas, los espectadores asumen las reglas del juego con los malentendidos amorosos o las mentiras entrelazadas con las que se finge ser lo que no se es reiteradas veces. La carpintería teatral está construida según los cánones establecidos. Vean. El esposo, la esposa, el amigo y amante de ella, la amante del marido y una cocinera. Agítense los ingredientes de este cóctel, rícese el rizo del rizo y bébanse las infidelidades y los celos sin casi credibilidad. El personal sabe lo que los personajes no saben, recurso cómico que le sitúa en un plano superior. Que le hace cosquillas y le seduce. Sin embargo, el manifiesto del reciente Día Mundial del Teatro, de Willem Dafoe, se erige como desafío por encima del interés convencional y comercial. Ha de haber de todo, eso sí. El éxito de esta obra se ha repetido en muchas ocasiones.
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