¿Tenemos arreglo o no lo tenemos?
Viktor Orbán se dirige a sus simpatizantes y reconoce la derrota. / ATTILA KISBENEDEK / AFP
La internacional reaccionaria en Europa ha recibido un directo al mentón en el cuadrilátero de las elecciones legislativas húngaras, después de dieciséis años en el poder por parte del ultraderechista primer ministro Viktor Orbán, que puede ser el inicio del retroceso de esa ola europea. La hegemonía la ha contrarrestado la alternativa política que representa el conservador Péter Magyar, antiguo colega del partido gobernante. Los votos de la derecha tradicional y votantes de izquierda se unieron para hacer fuerza y vencer. Y la oposición ha obtenido una aplastante victoria tras un alto nivel de participación en los comicios celebrados. Un cambio de régimen.
Orbán beso la lona y perdió la batalla. Inicialmente pretendía cuestionar el resultado en caso de derrota. Pero con las huellas de la pelea en el rostro solo ha podido admitir un gran fracaso que se cimenta en el acierto de los electores con tal de apearle del primer lugar del podio. No era nada fácil. Porque se apoderó del Estado. Transformó el sistema institucional y electoral del país, y controló los puestos clave de la judicatura y los medios de comunicación. Todo inspirado en la Rusia de Putin con ese híbrido entre democracia y autocracia. Un diseño para favorecer al partido gobernante.
La tendencia de la economía ha sido uno de los factores que han determinado este cambio de rumbo. O sea, Trump también está que muerde por la caída de «un verdadero amigo, un luchador y........
