De Roma a Madrid: ¿es exportable el modelo Meloni al caso español?
Donald Trump recibe en la Casa Blanca a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni
La llegada de Giorgia Meloni al poder en Italia no provocó el colapso institucional que muchos anticipaban. Lo que realmente ocurrió fue algo más sofisticado: la consolidación de un proyecto político capaz de transformar una fuerza inicialmente percibida como nacional-populista en un socio fiable para los principales centros de poder internacionales, desde Bruselas hasta Washington, pasando por los mercados financieros.
El ascenso de Meloni no se entiende sin el contexto italiano: años de estancamiento económico, crisis de representación y una profunda desconexión entre las élites políticas y la ciudadanía. Italia atravesó una sucesión de ciclos, populismo, tecnocracia, inestabilidad, que erosionaron el centro político tradicional. En ese escenario, Meloni optó por una estrategia clara: mantenerse fuera de gobiernos híbridos, preservar su identidad y esperar a que el sistema mostrara signos evidentes de agotamiento.
A partir de ahí, surge una pregunta inevitable en el contexto español actual: ¿podría Santiago Abascal recorrer una senda comparable con Vox?
España, salvando las distancias, presenta algunos paralelismos con Italia. Desde la crisis financiera, el sistema político ha experimentado fragmentación, desgaste institucional y una creciente polarización, estado de cosas que el gobierno actual no ha cesado de agravar. En ese contexto, Vox ha encontrado un espacio propio articulado en torno a la defensa de la soberanía nacional -en estos días, en su faceta de «prioridad nacional»- y la impugnación del consenso progresista dominante.
Sin embargo, consolidar una posición electoral –lo que resulta acreditado en el caso de Vox en las tres últimas elecciones regionales- no es lo mismo que estar en condiciones de gobernar.
Uno de los elementos más determinantes en el caso italiano fue la «estrategia de delimitación exterior» de Meloni. La........
