menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Titanic

16 0
30.03.2026

Escena de Titanic (James Cameron, 1997). / Raúl Rodríguez Ferrándiz

Seguro que, cuando leáis el título de este artículo, estáis pensando en la famosa película hollywoodiense musicalizada por Céline Dion. Sin embargo, en este caso quiero hacer referencia a la canción Titanic, del cantante colombiano Camilo junto a la excelente cantautora puertorriqueña Kany García.

En ella, bajo este título tan simbólico, se narra el hundimiento de una pareja. En el videoclip se puede ver a ambos artistas cada vez más cubiertos por el agua, en una metáfora tan visual como contundente.

Pero, como la realidad siempre supera a la ficción, la pasada semana sufrí en mis propias carnes lo que significa verse invadida por el agua siendo una persona con poca movilidad y dependiente.

Estaba descansando cuando me despertó el estruendo del agua. Llamé al 112 explicando lo que me estaba ocurriendo. La respuesta fue que, si no había nadie para abrir la puerta, no podían hacer nada. Así que llamé como pude y, afortunadamente, mis amigos Lucía y Edgar acudieron rápidamente a ayudarme.

Se había reventado el calentador de 80 litros. Por suerte, llegaron a tiempo de cortar el agua y evitar que se produjera un hundimiento como el del Titanic en mi propia casa.

Lo peor de toda esta historia vino después. Atención: se supone que es un servicio de emergencias. El operador que estaba al otro lado del teléfono, tras escuchar mi situación, me dijo que si no había nadie para abrir la puerta no podían intervenir y que, básicamente, lo que tenía que hacer era no vivir sola.

Me quedé absolutamente estupefacta.

Rápidamente, resolví la situación llamando a mis amigos, a Patri —la persona que me cuida— y a mi vecina. Pero la reflexión permanece, la policía sí acudió para dar parte.

A día de hoy sigo sin dar crédito a esas palabras. Existe una evidente falta de formación hacia los colectivos vulnerables, y es urgente ponerle remedio. Porque, seguramente, sin las maravillosas personas que tengo cerca, esta historia no habría tenido un final tan feliz.

En estos últimos días, además, se han producido cambios en la izquierda española, con la incorporación de personas de nuestro territorio, con experiencia y conocimiento real, como Ciprià Ciscar, histórico de mi partido, el PSPV-PSOE, a quien conozco desde que nací. Confío en que esto contribuya, tanto a nivel autonómico como en el Gobierno central, a impulsar políticas que protejan de verdad a los más vulnerables.

Porque de eso se trata: de evitar hundimientos.

No los del cine, sino los de la vida real.

Suscríbete para seguir leyendo


© Información