Juan Tamariz y el día en que desapareció el último adulto que se tomaba en serio la magia
Adiós a Juan Tamariz: el genio de la magia muere a los 83 años
Hay noticias que uno lee y piensa: «Bueno, esto tenía que pasar algún día». Y hay otras que, cuando las lee, piensa: «No, esto no, esto no estaba en el contrato».
Juan Tamariz ha muerto a los 83 años, y aunque resulte extraño decirlo de alguien que se dedicaba profesionalmente a engañarnos con cartas, pañuelos, monedas y demás artefactos delictivos, cuesta aceptar que esta vez el truco sea de verdad, porque Tamariz no era solamente un mago, era una especie de funcionario vitalicio de nuestra infancia, uno de esos personajes que estaban ahí antes de que uno supiera distinguir entre una hipoteca y una multa de tráfico, cuando la televisión tenía dos canales y, si no te gustaba lo que echaban, no había Netflix, ni YouTube, ni la posibilidad de ver 47 temporadas de una serie coreana sobre un abogado con autismo, había dos opciones: ver la tele o apagarla, y entonces aparecía Tamariz, con aquel pelo imposible, las gafas, la chistera, la sonrisa de quien sabía perfectamente que nos estaba tomando el pelo y aquel violín imaginario que tocaba al terminar sus números, y nosotros, que éramos unos niños bastante ingenuos, nos quedábamos mirando la pantalla intentando descubrir dónde estaba el truco. Spoiler: nunca lo descubrimos.
Tampoco descubrimos dónde estaban los cuatro ases, cómo había desaparecido aquella carta, ni por qué demonios la carta que habíamos elegido nosotros aparecía precisamente donde él había dicho que iba a aparecer, y, por supuesto, tampoco descubrimos jamás cómo podía tocar un violín que no existía.
Lo extraordinario es que Tamariz consiguió algo que hoy parece directamente sobrenatural: hacer magia sin necesidad de efectos especiales, no había drones, ni pantallas gigantes, ni inteligencia........
