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Un Mercado Central gafado

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01.04.2026

Uno de los laterales del Mercado Central de Elche, este viernes. / Áxel Álvarez

Hay proyectos que no tienen suerte desde el principio. Podría citarse, como ejemplo, el del Mercado Central de Elx. Un montón de años hablando de la rehabilitación del mismo, ante la evidente crisis estructural que padecía el edificio, y las dificultades de gran parte de sus vendedores de continuar con su actividad comercial, ante los cambios en los hábitos de compra de muchos usuarios, que afectaba a su funcionalidad e imagen. Algo que, por otra parte, es bastante frecuente en la mayoría de mercados municipales de nuestro país.

Por ello, muchos Ayuntamientos han ido adoptando soluciones para transformar sus mercados centrales en espacios más atractivos y con una mayor diversificación comercial, especialmente aumentando la oferta gastronómica, y una mayor especialización en sus ventas tradicionales ante la mayor competitividad actual.

En gran parte de las ciudades, y teniendo en cuenta la ubicación y características de dichos mercados (ubicación en centros históricos, singularidad de la edificación, etc.), se ha procurado que las actuaciones para su mejora fueran muy cuidadosas, y con el mayor consenso político posible.

Nada de eso pasó aquí. A algunos intentos desafortunados, años atrás, de querer actuar en todo su entorno, que se consiguió paralizar, le sucedieron las peores decisiones posibles que, sobre este tema, se tomaron en el primer mandato del PP en la ciudad, entre 2011 y 2015.

En aquel equipo de gobierno del PP, con mayoría absoluta, y con Mercedes Alonso al frente, en el que ya se integraba Pablo Ruz, se decidió que, en vez de ser el Ayuntamiento quien dirigiera la actuación para reformar y adecuar el viejo mercado central, garantizado su carácter público y respeto al entorno, fuera la iniciativa privada quien llevara a cabo un proyecto que incluiría el derribo del edificio, la construcción de un aparcamiento subterráneo de casi 400 plazas en pleno centro histórico, con escasa consideración hacia los restos arqueológicos y de la guerra civil que era evidente que allí existían, y la concesión de todo el espacio público a una empresa privada que, de forma sorprendente, apareció y ganó la contrata convocada. Ésta quería transformar el Mercado en un mero centro comercial más y lo explotaría, de forma privada, durante toda la concesión municipal.

Todo ello sin buscar el mínimo consenso (marca de la casa, por otra parte) y, encima, al final de su mandato. Tras perder el PP las elecciones, el nuevo equipo de gobierno de PSOE y Compromís se encontró, atado y bien atado el tema y, con muchas dificultades y más indecisiones, paralizó el proyecto privatizador en busca de alguna salida, que tuvieron que encontrársela, sorprendentemente, colectivos como Salvem el Mercat y otros, con especial éxito en la supresión del agresivo macro aparcamiento previsto, por sus afecciones al Misteri. Este proceso se tradujo en un período en el que el Mercado Central, desde el abandono de sus vendedores, en 2017, permaneció cerrado y con una grave afección a toda la zona inmediata. En septiembre de 2020 es cuando se aprobó formalizar la rescisión del contrato que había suscrito el Ayuntamiento del PP con la empresa privada.

Desde entonces se produjeron muchas indecisiones e, incluso, contradicciones, especialmente en lo referente al mercado provisional que el PP ubicó en la zona verde de la ladera del río. Se perdió tiempo y oportunidades.

El nuevo Ayuntamiento, de PP y Vox, en febrero de 2025, anunció la nueva contrata con importantes modificaciones sobre el proyecto inicial, entre ellas la no existencia del controvertido aparcamiento que tanto defendían en su momento, y que dejaban para más ver, según decían. La obra de rehabilitación del edificio se adjudicaba en 8.800.000 euros. Y el mercado provisional desaparecería integrado en él.

La semana pasada INFORMACIÓN publicaba que el Ayuntamiento aprobaba ahora que el nuevo coste de la obra ascendería a 12,6 millones de euros, lo que representa un incremento del 43,2%, que ya es incremento, así como una prolongación en el plazo de terminación de otros cuatro meses más. Se alegan razones sobre el costo de la musealización de los baños árabes, la climatización, así como el refuerzo estructural por el estado, entre otros, de los pilares que estaban mucho peor de lo previsto. Llama la atención este último aspecto, que no era difícil de prever y que parece que no fue analizado con anterioridad por el Ayuntamiento, y que motiva este modificado. El resultado de la supuesta rehabilitación está siendo desolador. Aquello se ha convertido en un esquelético inmueble que, como bien decía el periódico, es comprensible que muchos piensen que hubiera sido mejor, y más rápido, su derribo integral y su reconstrucción de nueva planta. En todo caso es llamativo que, también aquí, nos encontremos con modificados importantes que, por un lado, encarecen el proyecto y, por otro, lo retrasan. Parece una característica en el actual equipo de gobierno, y no de las buenas.

Ya se verá, al final, cómo acaba este proyecto que tan mal lo enfocó el Ayuntamiento en aquella primera etapa del PP y que, de ahí, vienen todos los problemas. En todo caso, es esperanzador que el mismo avance sin que se hagan referencias a un aparcamiento subterráneo en zona tan sensible. Ni el actual proyecto lo contempla, ni en los recientes anuncios de cómo quedará aquello se hace referencia al mismo. Sería bueno que se confirmara. Elx ganaría mucho con ello. Nunca una rectificación vendría mejor a esta ciudad.

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