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Antes y después

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monday

El alcalde de Elche, Pablo Ruz, declara ante los medios tras su visita a las obras del mercado de la plaza Barcelona. | ÁXEL ÁLVAREZ

Una tarde de la semana pasada, en el corazón de Carrús, tomé un café con un amigo, vecino del barrio, de esos amigos a los que el tiempo va colocando en una esquina de la memoria hasta que un encuentro provocado devuelve de golpe las conversaciones pendientes. Hacía tiempo que no nos veíamos. Hablamos de cuestiones personales, de trabajo, de la vida, de esas cosas que ocupan las tardes cuando uno se sienta sin prisa delante de un café.

Hasta que, con su particular deje andaluz, cambió de asunto.

—Oye, hablando de otra cosa... Vaya, cómo está Elche. Este alcalde no para quieto. Hay cosas por tos laos.

Y empezó a contarme lo que veía en Carrús y en otros lugares de la ciudad. No hablaba como un político, ni como un técnico, ni como alguien que hubiera leído un expediente. Hablaba como vecino. Desde la acera. Desde esa mirada sencilla que compara, casi sin darse cuenta, lo que había con lo que ahora encuentra.

Cuando terminó, volvió a resumirlo con una frase que se me quedó rondando:

—Si es muy fácil. Solo con andar p´arriba o p´abajo lo vas viendo.

Porque para saber cómo está una ciudad no siempre hacen falta grandes discursos. A veces basta con salir de casa, caminar, mirar y recordar. Una mañana cualquiera puede convertirse en una especie de examen urbano. Se cruza un barrio, se atraviesa una plaza, se pasa junto a un edificio, se toma una calle que antes estaba de otra manera y, casi sin querer, aparece la comparación.

Elche, vista así, ofrece estos días una conversación permanente entre el presente y el recuerdo.

Conviene volver........

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