Mbappé, por encima del griterío
Vinícius y Mbappé, con las camisetas de Ceuta enrolladas. / Movistar
El mediodía del 15 de junio de 1767, Cósimo Piovasco de Rondó, de doce años, rechazó el plato de caracoles del almuerzo. Su padre, un barón rígido y "dominado por ideas confusas, como sucede a menudo en épocas de cambio", amenazó con encerrar al disconforme si no cesaba en su protesta. Pero el niño, obstinado, se enrocó en la negativa, se levantó de la mesa, abandonó la casa y trepó a una encina. Nunca más volvió a pisar la tierra. Sus estudios, sus amores, incluso su participación en la Revolución Francesa transcurrieron unos metros por encima del resto de los mortales. Nunca abandonó ni a su familia ni su compromiso con la humanidad. Tan solo eligió otro modo de ver el devenir de los días. Un poco........
