Un día en silencio
No hay nada tan triste como pasar un día sin pronunciar palabra alguna, salvo que seas un cartujo. Aunque hasta los cartujos cuentan con compañía. Pero cuando ese silencio llega impuesto por la soledad no deseada, algo está fallando.
Porque es posible salvar una jornada completando nuestras rutinas cotidianas sin haber abierto la boca. Basta con acudir al supermercado de confianza con una bolsa en la mano, bien........
