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Elche entre la monarquía y la república: presos, amnistía y elecciones municipales en la primavera de 1931

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Grabado donde el alcalde de Elche, Pascual Román, se dirige a los ilicitanos desde el balcón del Ayuntamiento el día de la proclamación de la República. / Información

«Al echar la papeleta en las urnas no se debe pensar en que se va a llevar a un socialista al Ayuntamiento solamente, sino en que se protesta contra el régimen monárquico». La frase, pronunciada por Francisco Largo Caballero, sirve casi como resumen de lo que ocurrió en España en abril de 1931. En teoría, el 12 de abril se celebraban unas elecciones municipales. En la práctica, para una parte importante de republicanos y socialistas, aquellas urnas tenían otro significado: medir en la calle y en los pueblos hasta dónde llegaba ya el rechazo a la monarquía de Alfonso XIII.

Leído desde Elche, ese proceso no empieza exactamente el día de las elecciones. En la prensa de los primeros meses de 1931 se nota un ambiente cada vez más cargado. Todavía no se sabe cómo va a terminar todo, pero sí se percibe que el viejo orden está perdiendo autoridad. La dictadura de Primo de Rivera había terminado, aunque la monarquía seguía marcada por haberla sostenido. El Gobierno intentaba volver a una normalidad constitucional, pero esa normalidad resultaba poco creíble para quienes veían en el régimen monárquico la causa de la censura, del caciquismo y de la represión política.

En Elche, además, había un problema local muy concreto: el peso de los grupos conservadores y caciquiles. Desde enero, algunos periódicos ilicitanos insistían en que había que “volver a empezar”. La expresión no era casual. Se hablaba de renovar el censo, de incorporar nuevos electores y de impedir que la política municipal siguiera en manos de los mismos grupos de siempre. El tono era duro contra los conservadores locales, acusados de intentar conservar su influencia en instituciones y organismos de la ciudad. Lo que estaba en discusión no era solo quién ocuparía los asientos del Ayuntamiento, sino si Elche seguiría funcionando bajo las viejas formas de poder.

La situación nacional daba todavía más fuerza a esa lectura. Los sucesos de diciembre de 1930, especialmente la sublevación de Jaca, habían dejado una huella muy profunda. Los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández fueron fusilados y pasaron enseguida a la memoria republicana como mártires de la libertad. En muchas ciudades, también en Elche, su recuerdo apareció unido a la petición de amnistía para los presos políticos. No se trataba de una consigna vacía. La cárcel, los procesos y la vigilancia policial formaban parte de la experiencia política de aquellos meses.

En Elche se hablaba de presos políticos con nombres y apellidos. Entre los vinculados a la ciudad aparecen Julio María López Orozco, Baldomero López Arias, Valentín Boix Cerdá, Manuel Rodríguez, Juan Hernández Rizo, Francisco Caparrós, Juan Selva Lucas, Juan Martínez Serrano, Manuel Peña y Gabriel López. Su situación estaba relacionada con el movimiento antimonárquico de diciembre de 1930, cuando la ciudad vivió un paro general de varios días. Las crónicas obreras describen fábricas paradas, comercios cerrados, cafés, teatros y........

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