Extremadura: un pacto inmoral
Video | El pacto PP-Vox en Extremadura desata el rechazo sindical y social por los servicios públicos, la inmigración y la vivienda
El contrato social es la base de la democracia. Forma gobierno quien obtiene la mayoría parlamentaria, pero dicho gobierno no puede violar la Constitución ni las leyes vigentes. Pese a ello, PP y Vox acaban de pactar en Extremadura un programa de gobierno repleto de propuestas ilegales en unos casos e irresponsables en otros. Entre las ilegales, las que guardan relación con la inmigración y entre las irresponsables, evitar que se instalen infraestructuras de energía solar y eólica y modificar la progresividad fiscal por citar sólo dos. Podría enumerar los artículos de la Constitución y las leyes españolas y europeas que vulneran las propuestas relacionadas con los inmigrantes, pero prefiero centrar este breve artículo de opinión en algo que considero más profundo porque constituye el fundamento de nuestra Constitución y legislación: la ética.
En la página 8 del documento pactado por PP y Vox se lee: «Se pondrá en marcha un plan integral de mejora del sistema sanitario de Extremadura, orientado a reforzar la calidad asistencial, reducir los tiempos de espera, optimizar los recursos disponibles y garantizar una atención accesible y de calidad para los españoles». Más adelante (páginas 18 y 19), se lee: «El acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas se inspirará en el principio de prioridad nacional, que procure la asignación prioritaria de los recursos públicos a quienes mantienen un arraigo real, duradero y verificable con el territorio. Este sistema, adecuado a la legalidad vigente, incluirá: (….) la exclusión del acceso a prestaciones y servicios sociales estructurales a quienes se encuentren en situación irregular, limitando su acceso exclusivamente a supuestos de urgencia vital». En román paladino: el primer párrafo deja fuera del sistema sanitario público extremeño a todo ciudadano que no tenga la nacionalidad española y el segundo establece que un inmigrante ilegal recibirá asistencia médica sólo si se halla en trance inminente de perder la vida.
«Actúa solo según una máxima que puedas querer que se convierta en ley universal». Así definió Kant el imperativo categórico, fundamento de una ética basada en la razón y ajena, pues, a religiones, ideologías, tradiciones, emociones y deseos. Dicho esto, trataré de contestar a una pregunta haciendo uso del imperativo categórico: ¿es ético negar la asistencia médica a un ser humano por el hecho de ser extranjero o hacerlo sólo en el caso de que esté en peligro de muerte? No, porque si todos los gobiernos del mundo lo hicieran, niños, mujeres y hombres quedarían sin asistencia médica fuera de su país, vulnerándose el deber de auxilio entre seres humanos y el respeto a la dignidad de toda persona como fin en sí misma y no como medio para que otros logren sus objetivos.
¿Qué moral hay, pues, detrás del documento pactado por PP y Vox? Prefiero no definirla, pero resulta evidente que se fundamenta en que la dignidad humana de un extranjero posee menos valor que la de un español.
Suscríbete para seguir leyendo
