El Palmeral de Elche: antes de ser patrimonio fue contado
Así es el vídeo con el que el Palmeral de Elche celebra sus 25 años de Patrimonio de la Humanidad
Con la llegada de la democracia, Elche despertó despacio, como despiertan los paisajes antiguos cuando alguien vuelve a mirarlos con atención. Nada fue inmediato ni sencillo. Hubo que aprender a gobernar y, sobre todo, a proteger. Porque proteger exige una lucidez que va más allá de la norma: supone reconocer que merece ser salvado antes de que sea demasiado tarde.
El Palmeral de Elche, el más extenso de Europa, llevaba siglos ahí, creciendo en silencio, resistiendo al tiempo y a los hombres. Pero durante demasiado tiempo su supervivencia había quedado confiada a la costumbre, a la memoria oral, al «siempre ha estado ahí». Y eso, en los años de la especulación y el crecimiento sin medida, era una forma peligrosa de abandono.
Las palmeras no son solo árboles. Allí donde brotan, brota también la vida. Lo supieron las civilizaciones antiguas: en Mesopotamia y Egipto fueron símbolo del orden del mundo y del árbol de la vida; en Grecia y Roma, emblema de victoria y honor; en el cristianismo, signo de martirio y triunfo espiritual; en el judaísmo, bendición divina; en el islam, hospitalidad, promesa de paraíso, vida concedida por Dios. La palmera siempre ha hablado de resistencia, de esperanza, de trascendencia.
Tal vez los ilicitanos tardamos en comprender plenamente esa........
