El miedo decide por nosotros
Antes de lanzarse al vacío, Mick Boyle (Harvey Keitel) le dice a su amigo Fred Ballinger (Michael Caine): «Dices que las emociones están sobrevaloradas, pero es lo único que tenemos». En La juventud (2015), Paolo Sorrentino resume en esa escena una idea poderosa: incluso cuando creemos actuar racionalmente, son las emociones las que terminan decidiendo por nosotros. Y ninguna tiene tanta fuerza como el miedo.
Las emociones son la fuerza que nos pone en movimiento prácticamente durante todo el día. Es cierto que siempre intentamos justificar o planificar nuestro día a día, nuestro futuro, e incluso explicar nuestro pasado basándonos en criterios (presuntamente) racionales. Sin embargo, casi siempre, al final el motor que hace que nos movamos en una dirección o en otra, o que reaccionemos a los acontecimientos de una manera u otra, son las emociones.
En política, como parte de la vida, las emociones siempre han sido fundamentales. Desde la Antigüedad han sido las que han empujado la ambición de los grandes líderes, reyes y conquistadores, así como también han sido el principal motor de las masas a la hora de dejarse llevar. En el siglo XXI no es distinto. Y la principal, la que parece estar omnipresente en nuestras sociedades, es el miedo. Hay miedo al futuro, al presente, miedo a las nuevas........
