Vargas Llosa, Venezuela y República Dominicana
La última frase de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, advierte que las familias condenadas a la soledad y al aislamiento no disponen jamás de una segunda oportunidad. En cierto modo, el autor sugiere que los pueblos que no conocen su historia, como las familias que desconocen su propio pasado, están condenados a repetirla. Es una idea muy tópica y vulgar para una novela tan valiosa. Pero García Márquez no miente.
