Mi hijo odia la hache
Mi hijo Alonso tiene ocho años y un enemigo claro en la vida: la hache. La odia con la misma intensidad con la que odia la cebolla en la comida. ¿Por qué ‘hola’ lleva hache si no suena?, pregunta como si el castellano fuera una conspiración diseñada por profesores de Lengua con demasiado tiempo libre. Intento explicarle que la hache es muda, histórica, ornamental, algo que nadie pidió pero que aparece igualmente.
