Morgona
Era viernes. Estaba cansada, por no decir agotada. Acababa de llegar a casa y no quería caer coflada en el sofá. Para romper la rutina le propuse a Antoine enfriar rápidamente una botella de cava. Casualmente el Real Zaragoza estaba jugando contra el Cádiz y, ¡milagro!, iba ganando por uno a cero.
