Fundido a negro
29 de julio 2026 - 03:08
Nos hemos obsesionado con dormir. Relojes inteligentes, aplicaciones sofisticadas, complementos alimenticios y colchones milagro convierten cada noche en una auditoría del descanso. En una competición.
Pues no se agobie. Ni siquiera en vacaciones hay que conseguir dormir ocho horas. Ya hay artículos científicos (confiemos en que sean de los buenos; no de los pseudo) que desmontan uno de los grandes dogmas del bienestar contemporáneo: no existe una cifra mágica de ocho horas. Ni las diez que nos cuentan las influencers. La evidencia científica apunta más bien a un equilibrio razonable en torno a siete horas y, más que la cantidad, importan la regularidad y la calidad del sueño.
La paradoja es que el anhelo de lograr una puntuación sobresaliente (y supuestamente reducir así el riesgo de mortalidad) termina provocando ansiedad. Esa obsesión, bautizada ya como ortosomnia, puede........
