Señor Cayo
Comenta
CompartirLas campañas electorales son como tormentas de verano: mucho ruido y poca lluvia. Para que los candidatos entendiesen de verdad lo que a nosotros nos ... importa, tendrían que acercarse sin cámaras, sin asesores y sobre todo sin prisa, para escuchar todo eso que no cabe en los minutos contados correspondientes de los debates televisados. Desde que leí a Miguel Delibes, supe que la única perspectiva acertada para escuchar sus discursos no es otra que la del señor Cayo, el hombre arraigado a la tierra, digno y autosuficiente, que desde su sabiduría silenciosa puso en cuestión la insoportable verborrea electoral.
Me lo imagino escuchando por televisión las diatribas sobre esos inmigrantes con machetes entre los dientes, que dice Vox que acechan a la vuelta de la esquina en las calles de Castilla y León para meternos miedito. Me lo imagino, instalado en una serena y distante perplejidad, escuchando a los socialistas cantar el no a la guerra con la solemnidad de los de Verano Azul en la cubierta del barco de Chanquete, como si la guerra fuera algo a lo que uno decide o no ir, cuando es atacado o está sujeto a una red de tratados internacionales que lo comprometen.........
