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Curanderos (II) El Niño Dios

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26.05.2026

José María Hernández Pérez

26/05/2026 a las 05:50h.

En 1907 vivió en Salamanca un joven curandero de 20 años, hijo de un empleado del Ayuntamiento en la brigada de empedradores y de una ... mujer de ojos turbios y opacos, como dos piedras del río Tormes. Ciega desde su juventud, tal defecto no le impidió desarrollar un oído siempre atento y una boca plena de susurros. Nadie sabía con certeza de dónde le había venido el don al curandero, si era herencia de su madre o de alguna escondida gracia que le regaló el destino.

Tenía la madre la virtud de sonsacar a la gente lo que escondía en su interior, dolores secretos, culpas, miedos disfrazados de achaques. Cuando entraba el paciente en la «policlínica» del curandero, en la Plazuela de san Vicente, al final de la calle Larga (hoy García Tejado), terminaba de llegar al principio de la calle a la Hospedería de Fonseca, junto al Campo de san Francisco, la Facultad de Medicina. La recepción del paciente la hacía la ciega, en animado diálogo, que carecía de preguntas frontales y se rodeaba de........

© Gaceta de Salamanca