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Capilla de música en la iglesia de San Martín

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14.04.2026

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En la iglesia parroquial de San Martín, el acaudalado mercader de paños Juan Muñoz del Castillo y su esposa María de la Cruz Guerra, que ... viven enfrente, bajo los soportales del Corrillo, fundan en 1676 una capilla, aprovechando el espacio existente a los pies de la nave central, conocido como la «Puerta de los Perdones». Dada su gran devoción a la Virgen de las Angustias a ella se dedica, tallando la imagen José Benito Churriguera, así como los santos de los retablos en los altares laterales obra de Pedro de Gamboa, dedicados a Santa Ana y a Santa Águeda, ayudado por su cuñado José de Larra Domínguez, eligiendo el privilegiado lugar de esta capilla para que sea su enterramiento en exclusiva «sin que otro ninguno se pudiese enterrar, ni usar de ella», aunque posteriormente admite que sea también el reposo de su sobrino, el platero marcador de Salamanca, Juan de Figueroa y su esposa, Catalina Guerra.

Dedicará a la Capilla el importe de los alquileres de sus posesiones en la proximidad de san Martín, hacia la Plaza Mayor y hacia el Corrillo, que ha construido sobre solares del Ayuntamiento o propiedad de san Martín y que tiene arrendadas a Julio Martínez, dorador, a los cereros Jerónimo Pereda Hontiveros, Joseph de Coca y Julio Fernández Carretudo y a Antonio Hernández, del que desconocemos profesión y según escritura ante el escribano real Matías de Zamora.

En 1686 crea Juan Muñoz del Castillo una fundación de Música en San Martín, con la particularidad de que estará exclusivamente al servicio de la capilla de la Virgen de las Angustias y los músicos percibirán el salario que estimen los fundadores, dependiendo de la habilidad de cada artista. El órgano es construido por Joseph Martín Hernández y la caja es obra de Joaquín Churriguera, poniéndose en servicio en 1715, siendo afinado en 1728 por el lego franciscano Simón de Fontanes. Se cubren las plazas de músicos mediante oposición pública y los instrumentos que salen a concurso son: chirimía, bajón, violín, violón, oboe, clarín y arpa, para interpretación de polifonía clásica, moderna, música instrumental y canto llano. Se contratan 4 cantores y 9 instrumentistas, bajo la condición de personal asalariado y en determinadas festividades actúan para la parroquia.

En 1699 fundan en esta capilla la festividad de las 40 Horas al tiempo de que se colocara la imagen en su retablo, con misa solemne cantada, con diácono y subdiácono y sermón por la tarde y la asistencia de la Capilla de Música que habían creado.

La Catedral viene prestando a la Universidad su Capilla de música para los solemnes actos académicos, puesto que ésta no cuenta con Capilla propia, pese a ser la primera que tuvo Cátedra de Música o de Canto desde los tiempos de Alfonso X, encuadrada en los estudios del Quadrivium. En determinadas épocas surgieron tensiones, lo que llevó a la Universidad a acudir en sus necesidades a la de Capilla de Música de San Martín, con la que en 1721 firma un contrato para crear una Capilla que sirva a las dos Instituciones, concretada entre abril y mayo de 1722, abonando 2.936 reales y controlada por el Claustro Universitario ya que la comisión que se forma la integran 2 representantes de la Capilla de San Martín y 3 de la Universidad. La Universidad se quedó finalmente con Capilla propia el 1 de marzo de 1738, despidiendo a la de san Martín por incumplimiento del contrato y se hace cargo de la totalidad de los gastos.

Los sueldos que perciben los miembros de la Capilla de Música en 1738 son: Maestro, el que le corresponde como catedrático; Orquesta/Arpista, 2.140 reales; Cantores y Violines, de 1.100 a 1500; Chirimía y Bajón 830 y Mozo de coro, 154.

El 22 de agosto de 1914 el conocido organero de Salamanca Juan de Bernardi, con tienda de música abierta en la calle de Zamora número 35, junto al convento de las Madres Isabeles, comienza la reconstrucción del órgano de san Martín, sensiblemente deteriorado por falta de mantenimiento desde que comenzó a funcionar. Había sido reconstruido por Manuel López de Cañidanos en 1861. De nuevo fue reparado en 1952 por Vicente Estarelles Ubeda.

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