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El «padre putas»

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11.04.2026

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Circula como la pólvora por los grupos de whatsapp un cartel de Ábalos caracterizado como el «padre putas», para promocionar el próximo del Lunes de ... Aguas. La imagen tiene su gracia después de asistir al infame espectáculo de esta semana en el Tribunal Supremo.

Las amigas del exministro han hablado y con sus testimonios han dibujado una época, en la que lo más sórdido de la corrupción, ha asaltado el ministerio con mayor presupuesto de contratación pública. Que José Luis Ábalos usara el dinero público para colocar a sus queridas, que echara la bronca a los responsables de las empresas públicas por hacerlas trabajar, que les pagara el piso o que las intentara impresionar con regalos, es tan grave como casposo.

Pero es que tras la caricatura hay mucho más. Hay cuestiones insuficientemente explicadas, como el trasiego de sobres y los pagos en efectivo en la sede del PSOE, en la calle Ferraz, y hay otras sencillamente repugnantes.

El objeto de este primer juicio a Ábalos y a Koldo no es otro que el supuesto pago de «mordidas» por la compra de mascarillas. Es decir, que el ex ministro, además de dirigir a su harén, pudo enriquecerse con el material sanitario durante la pandemia.

Unos días antes de que nos confinaran, cuando el temor al virus ya recorría la vida de los ciudadanos, Ábalos le escribía a Koldo para que le buscara un reservado en el que comer con Jésica. Y también, según está recogido en uno de los informes de la UCO de la Guardia Civil, le pidió que le llevaran folios a casa, es decir, dinero en efectivo según los investigadores.

Esa era la principal preocupación de un sujeto, que estaba al frente del ministerio que tenía que comprar material sanitario, para mantener algunos servicios públicos básicos en funcionamiento. Su impunidad era de tal calibre que llegó a duplicar en tan solo 38 minutos un contrato de compra de mascarillas, para favorecer, según los investigadores, a la empresa que pagaba las mordidas.

Sánchez puso al zorro a cuidar el gallinero y eso no tiene nada de grotesco, porque estaba en juego la salud de millones de ciudadanos. Y eso es parte de lo que se juzga ahora, más allá de lo esperpéntico que pueda resultar lo de Jésica, Miss Asturias o el gato.

Hay que recordar que por aquellos días, José Luis Ábalos fue uno de los cuatro ministros con autoridad delegada, bajo el mando único del Estado de Alarma. Y que además era el todopoderoso secretario de organización del PSOE.

Y todo esto lo decidió el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Conviene no perderlo de vista. No sea que la barca del «padre putas», no nos deje ver el río.

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