Ochenta y cuatro hombros
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CompartirMe gustan las historias. Me levanto por las mañanas escuchando a Robe, pensando que aún no se ha ido; Marea o, últimamente a Sanguijuelas del ... Guadiana. Lloro cuando mi paso se levanta al sonar la Marcha Real mientras mi Cristo atraviesa el dintel de la Catedral, pero no llevo pulserita de España. Se me pone la carne de gallina con Morante. Llevo una palestina al cuello y voy a misa de vez en cuando. También soy de revolcarme en el barro de los festivales de música y de echarme una pistola de agua a la espalda y vaciar el cargador con los 40 grados de Aranda.
Soy católico —practicante a ratos— y cofrade declarado. Por eso me incomoda profundamente que cada vez que se acercan unas elecciones a cada uno nos encasillen en un rebaño. Cargo un paso en Semana Santa junto a otras cuarenta y dos personas. Cada una con su ideología. El hermano con el que me fundo en un abrazo cuando termina la procesión es ideológicamente opuesto a mí. Nunca me lo ha dicho. Nunca lo hemos necesitado. Durante horas caminamos bajo el mismo peso. A veces el paso cruje y la espalda protesta. Entonces notas........
