menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Reformas: la inversión inmobiliaria que gana peso por la falta de vivienda nueva

9 0
yesterday

Este artículo incluye análisis y contenidos adicionales para suscriptores de la revista Inversión. Inicia sesión o crea tu cuenta para acceder inmediatamente a escenarios, niveles, las claves de mercado y gráficos de análisis.

A medida que avanzaba la entrega de los Premios Escala de Interiorismo, la lectura económica se hacía cada vez más evidente. El interiorismo ya no actúa solo sobre la belleza de los espacios. También interviene sobre el valor de los activos, la vida útil de los inmuebles, su capacidad de uso y su posición en un mercado inmobiliario cada vez más exigente.

La gala, celebrada en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, podía leerse como una celebración del diseño, la arquitectura, la artesanía y el talento creativo. Pero, mirada desde la óptica de la inversión, ofrecía también una fotografía de un cambio más profundo: cuando la vivienda nueva escasea y el acceso al activo inmobiliario se complica, reformar bien empieza a ser una forma de crear valor.

España arrastra un problema de oferta residencial que no se corrige solo con más demanda ni con precios más altos. El Banco de España ha elevado hasta unas 750.000 viviendas el déficit acumulado entre la creación de hogares y la construcción entre 2021 y 2025. La cifra confirma una presión estructural sobre el mercado: se forman más hogares de los que el sector consigue atender con vivienda nueva.

Ese desequilibrio desplaza parte de la atención hacia el parque existente. Si no se construye suficiente, la mejora de los activos ya disponibles gana peso económico. La reforma, la rehabilitación, la redistribución interior, la eficiencia energética y el home staging dejan de ser decisiones puramente estéticas y pasan a formar parte de la ecuación de valor.

Diseño, rehabilitación y artesanía ganan peso como motores de valor inmobiliario

Diseño, rehabilitación y artesanía ganan peso como motores de valor inmobiliario

Las cifras empiezan a sostener esa lectura. Un análisis de idealista sitúa entre el 24 % y el 31 % la rentabilidad potencial de comprar una vivienda en mal estado, reformarla y venderla después, según la tipología del inmueble. Los estudios presentan el mayor diferencial: las viviendas en buen estado alcanzan precios el 31 % superiores a las que necesitan reforma. En pisos de cuatro o más dormitorios, el diferencial baja al 24 %.

La lectura exige prudencia. Esa horquilla no equivale necesariamente a rentabilidad neta para el inversor, porque depende del coste de obra, los impuestos, el........

© Finanzas