Benditos campamentos
Un campamento de verano en Vigo / Alba Villar
Hace unas semanas, charlando con el presi —así llamo al director— y con Irene Bascoy, ambos coincidían en cómo los hijos marcan el calendario y las preocupaciones de las familias, y en cómo estas van evolucionando a medida que crecen. En nuestro caso, por ejemplo, ahora estamos con los flecos de los campamentos de verano, que, todo hay que decirlo, son la única manera de conciliar desde que termina el curso escolar… o eso, o pedirle un milagro al santoral. Después vendrán la elección de instituto, la selectividad —que se lo digan a Irene—, la universidad o la FP… Está claro: «niños pequeños, problemas pequeños; niños grandes, problemas grandes». El refranero, una vez más, no falla… y mira que lleva años avisando.
Los campamentos y campus de verano son una bendición. Y también algo........
